Los no alineados

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Carlos Escobar de Andreis

Carlos Escobar de Andreis

Columna: Opinión

e-mail: calli51@hotmail.com
Desde la antigüedad se ha observado el movimiento de los planetas en la esfera celeste, apreciando en ocasiones la falta de uniformidad y, aunque su movimiento normal es directo, retroceden desplazándose de este a oeste, alineándose y desalineándose en periciclos que duran años. Cuando Copérnico descubrió que la Tierra giraba alrededor del Sol, se dio cuenta que el movimiento de los planetas es la combinación del movimiento alrededor del Sol y del movimiento de la Tierra, visto por un observador que se mueve con la Tierra.    


Por su parte, el Movimiento de Países No alineados (MPNA ó MNOAL) es una agrupación de concertación política, conformada por 120 estados durante la Guerra Fría (conflicto geopolítico e ideológico mundial de la segunda mitad del S. XX que se manifestó con el enfrentamiento indirecto entre la Unión Soviética y los Estados Unidos), cuyo fin era conservar una posición neutral o de no alianza con ninguna de las superpotencias. El MPNA es el segundo organismo más grande del mundo, después de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) 

Así como en el Universo hay movimientos de planetas que se alinean y se desalinean a perpetuidad, en el mundo hay movimientos de países que se alinean para no alinearse. Pero finalmente se alinean, so pretexto de “fortalecer la paz y la seguridad internacional”, porque -como dicen pasa con los planetas alineados- las energías positivas fluyen y circulan con inmensa libertad.

En lo local, también se dan las alineaciones y las desalineaciones: entre personas, cuando cada quien tira para su propio catabre; entre autoridades, cuando priman los intereses particulares sobre los colectivos y, entre instituciones, cuando éstas carecen de objetivos y metas a través de los cuales se puedan unir, para empujar juntos hacía al mismo lado con el menor esfuerzo. Me refiero a “los no alineados” Rafael Martínez y Rosa Cotes, alcalde y gobernadora de la Alcaldía Distrital de Santa Marta y la Gobernación del Magdalena.

En palabras dichas en la V Tertulia de Pensar Caribe y El Informador, por el más autorizado representante del empresariado samario, Manuel Julián Dávila Abondano, Presidente del Grupo Daabon, “…la alcaldía y la gobernación necesariamente deberán alinearse, con el fin de lograr apuestas comunes, que permitan acelerar nuestro crecimiento y desarrollo, buscando satisfacer las necesidades de la población.” Es que se requiere establecer un diálogo fluido entre la planeación local y la departamental y, de estas dos, con la planeación nacional, para que pueda existir una articulación real y una unidad de propósitos, en función de una visión de largo plazo para las veintinueve ciudades del departamento y su capital, en una perspectiva regional y global.

Peor aún, cuando detrás de esta desalineación hay intereses individuales (o de terceras personas) e intereses políticos, que inoculan en la sociedad civil el enfrentamiento y la división que nos mantienen per se en el más aberrante atraso en todos los campos. Buscar desde los estamentos sociales el acercamiento de las fuerzas enfrentadas, invitándolos a trascender el lenguaje de las rivalidades, para dejar atrás la preocupación por lo más trivial, anodino y provinciano y, proponerles accionar planes conjuntos de soluciones prioritarias que conecten al Magdalena y a Santa Marta con los mercados internacionales, no sé si será otra entelequia frente a este par de absurdos “no alineados”.      

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