Señor Alcalde

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Escrito por:

Andrés Lafaurie Bornacelli

Andrés Lafaurie Bornacelli

Columna: Opinión

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Lo ideal en una sociedad civilizada, democrática y culta es que al gobernante de turno se le aplauda o se le reclame por sus acciones al frente de la administración sin importar su afiliación política, esto es, objetivamente. Precisamente siendo congruente y sensato con estas palabras, es preciso expresar mi sincero agradecimiento al Alcalde Rafael Martínez por, entre muchas otras cosas, hacer que Santa Marta brille por sus programas de integración social, mejoramiento de infraestructura y por su dedicación a la atención de las poblaciones más vulnerables en el Distrito.


Sí, es cierto, se ha hecho mucho, pero también hay mucho que se debe hacer. No nos confundamos, esto no es un acto de desprecio, rebeldía o mucho menos podría ser considerado un gesto de un ciudadano desagradecido, por el contrario, el hecho de aplaudir las buenas acciones del Alcalde y al mismo tiempo recordarle que estos, más que ser derechos suyos, son obligaciones que adquirió y aceptó al tomar posesión del cargo nos habla de la verdadera importancia de la labor de veeduría que debe ejercer el ciudadano sobre sus representantes y sobre las políticas que estos impulsen. Palabras más, palabras menos, no se trata de un apoyo irrestricto, por el contrario, el apoyo del pueblo se encuentra directamente condicionado al desempeño de la administración, así la sociedad se evitaría caer en la tiranía.

Hasta el día de hoy, y considerando que en época electoral fui un confeso escéptico de la actual administración, puedo decir que Santa Marta está cambiando y mucho de ello se lo debemos a la dedicada labor de Rafael Martínez, que por algo es el segundo Alcalde del país con mayor índice de aprobación al llegar a un merecido 84%, incluso siendo aprobada su gestión en mayor medida que su mentor político y anterior Alcalde del Distrito.

Ahora bien, no debemos olvidar que hay una línea muy delgada que podría inclinar la balanza tanto para una favorabilidad mayor como para una desfavorabilidad inmensa, y ésta es nada más y nada menos que la realización de los Juegos Bolivarianos en el mes de noviembre de este mismo año. Los juegos, más allá de las evidentes expectativas deportivas y turísticas, también han generado muchas dudas con respecto a si los cronogramas de entrega de obras se cumplirán y si la ciudad se encontrará en condiciones aptas para albergar semejantes justas deportivas. Repito, sin importar la afiliación política, como samarios deberíamos desear el bien colectivo y confiar en que todos los cronogramas se cumplirán a cabalidad. Eso sí, que esto será una prueba de fuego no está siendo puesto en duda por nadie.

Señor Alcalde, gracias por lo que ha hecho y pilas por lo que falta por hacer.

¡Feliz Martes!

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