Mi Venganza es Perdonarte

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alberto Linero Gómez

Alberto Linero Gómez

Columna: Orando y viviendo

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El perdón es una experiencia humana. Todo el que quiera ser feliz tendrá que aprender a perdonar. No es fácil perdonar pero tampoco es imposible. Es una decisión que empuja las emociones. Por eso no puedes pretender esperar que tu corazón esté en paz para perdonar sino que debes tomar la decisión de perdonar y de esa manera lograr que tus emociones se armonicen y te hagan experimentar el sosiego y la serenidad que se requiere.

Se perdona porque no se puede ser esclavo del pasado. El rencor y el resentimiento nos atan al ayer. No nos dejan crecer sino que nos hacen vivir en la cíclica rueda de volver a recordar para volver a sufrir y no avanzar. Se vive en el presente y con la mirada en el futuro. No se le permite al que nos dañó que se instale en nuestra vida para siempre sino que a través del perdón lo sacamos de nuestra mente y nos concentramos en la realización de nuestros sueños.

Se perdona porque con esta decisión alcanzamos salud emocional y física. Nada nos daña más que heridas emocionales. Quien perdona cierra esas heridas y armoniza todo su ser. Las enfermedades emocionales tienen a somatizarse y hacerse presente físicamente, por eso, no es de extrañar, que el perdón haga que personas que padecen enfermedades físicas puedan sentirse sanas. Quien puede recordar la vida sin dolor es una persona sana emocionalmente.

Se perdona porque queremos vivir a la manera de Jesús. El Señor nos ha enseñado a perdonar. Nos ha invitado a hacerlo siempre (70 veces 7). Debemos perdonar las veces que queremos ser felices. No hay límites ni talanqueras, podemos tomar la decisión de hacerlo así el otro no se haya arrepentido, como lo hizo Jesús que perdonó a los que lo había crucificado sin que estos estuvieran arrepentido. El Señor Jesús nos da su fuerza y su poder para que podamos perdonar. Por eso hay que vivir en permanente oración para lograrlo.

En el título de mi libro uso la palabra venganza no porque sea una buena actitud sino porque creo que la mejor manera de responder al que nos ha dañado es ser feliz. Estoy seguro que esa persona sufre cuando ve que podemos sonreír, que tenemos planes por realizar y que no nos hemos quedad apresados en sus acciones malévolas. Quien se venga perdonando está haciendo lo mejor que puede, porque no se está dejando arrastrar por sus malas emociones ni está siendo una réplica de su enemigo, sino que está viviendo a la manera de Jesús.

Espero que puedan leer mi libro y lo disfruten. Siempre oro por ustedes. Animo