La tragedia venezolana

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Escrito por:

Andrés Lafaurie Bornacelli

Andrés Lafaurie Bornacelli

Columna: Opinión

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Hace cincuenta años Venezuela se perfilaba como la economía más fuerte y más progresiva del sur del continente. Allí era común encontrar productos y servicios que no había en ningún otro país en nuestra región. Desde París volaban hacia Caracas en los flamantes aviones supersónicos Concorde, siendo Caracas uno de los pocos destinos en todo el continente en recibir dicho aparato.


A Caracas llegaban empresarios, turistas y estudiantes. En algún momento en este período, precisamente en 1956, el bolívar llegó a superar el valor del dólar americano en una muestra de su poderío económico y del impresionante crecimiento anual de su PIB. Como dato importante encontramos que, según el Anuario Estadístico de la ONU del año 1964, la producción Venezolana y PIB per cápita se elevó 60% más que el de Estados Unidos y Gran Bretaña hasta el año 1957.

Venezuela siempre se caracterizó por ser un país en donde ninguno de sus habitantes pensaba en dejar su tierra e irse a buscar mejores oportunidades en otros países, por el contrario, era el tipo de país que recibía todo tipo de inmigrantes, desde españoles hasta africanos, incluyendo allí a muchos de nuestros compatriotas colombianos, especialmente entrados los años 80s y 90s cuando el auge de la violencia en Colombia obligaba a muchas personas a buscar un lugar más próspero y más seguro.

Sin duda alguna Venezuela ya no es ese país próspero ni mucho menos seguro que solía ser. De acuerdo al FMI la inflación acumulada para el año 2018 será de 1600%, es decir, una hiperinflación.

A pesar de contar con las reservas de petróleo más grandes del planeta, Venezuela hoy cuenta con una escasez del 85% en los productos básicos de la canasta familiar, 90% en escasez de medicinas y con una tasa de homicidios anuales de 28.000 personas. Solo en Caracas en el mes de Marzo de 2017 hubo 434 muertes violentas, convirtiendo a Caracas en la ciudad más peligrosa y violenta del mundo.

Solo para que nos hagamos una idea, Venezuela tiene hoy unas reservas probadas de petróleo que ascienden a casi 300.000.000.000 barriles y sospechando que en la faja del Orinoco se puede encontrar aún más crudo extra pesado.

Extraordinariamente Venezuela solo produce dos millones de barriles diarios, del cual casi el 50% es para demanda interna, mientras que países como Arabia Saudita, con reservas menores a las de Venezuela produce diez millones de barriles por día, Iraq produce más de cuatro millones y Kuwait poco menos de tres millones de barriles por día.

El problema en Venezuela es claro, el problema radica esencialmente en las políticas económicas del país y la corrupción de sus gobernantes, un país cuyos ingresos dependen en un 96% de la renta petrolera y en donde el control de cambio ha permitido el abuso de las tasas preferenciales por parte de los dirigentes políticos en manos del denominado chavismo.

El pueblo de Venezuela ha sufrido los últimos años el hambre, la violencia y la persecución por parte de agentes del estado. Recientemente el Tribunal Supremo de Justicia había asumido las funciones de la Asamblea Nacional en un claro golpe de estado constitucional, para que luego modificaran su sentencia (procedimiento a todas luces ilegal pues no existe tal supresión de efectos en la legislación nacional venezolana) apartándose nuevamente de dichas funciones en un acto que prueba la parcialidad del TSJ y por el contrario reafirma las sospechas que el TSJ no es más que un ministerio de quién gobierna desde el Palacio de Miraflores.

Que estas palabras nos sirvan de reflexión para nunca permitir que algunos siniestros personajes lleguen al poder a hacer lo mismo que hacen algunos en el vecino país.

¡Feliz Martes!
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