El Magdalena siempre será grande y no tiene un apellido como dueño

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Andrés Lafaurie Bornacelli

Andrés Lafaurie Bornacelli

Columna: Opinión

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Cuando empiezan a acercarse las fechas electorales muchos empiezan su cacería de votos para asegurarse su curul a donde sea que estén aspirando (muchos solo quieren ser electos, no les importa en realidad dónde).
Es ahí cuando relacionamos nombres con caras, un proceso no muy placentero pues terminamos dándonos cuenta que los mismos de hoy fueron los mismos de las pasadas elecciones, que ganaron, pero al día de hoy no se ha visto un solo vestigio de trabajo duro, miento, de trabajo a secas. Nos hemos visto crecer sobre un modelo costumbrista, como en viejos tiempos cuando el papá era conservador y todos en la casa votaban conservador, más allá de hacerlo por vocación personal lo hacían por no contrariar a sus familiares.

Esa arraigada pero destructiva costumbre es una de las causantes de la vergüenza política que hoy nos gobierna, unos gobiernos de pocos para pocos, unos gobiernos que sólo buscan perpetuarse en el poder a través de mantener al pueblo sediento, ignorante y enfermo. Es momento de decirles que NO, no permitiremos una nueva campaña electoral marcada por los mismos de siempre, por los que no invierten, por los que no se preocupan por las necesidades reales de los trabajadores del departamento.

Esta vez serán merecedores de nuestro voto y de nuestro apoyo aquellos quienes estén dispuestos a trabajar por y para el pueblo, para aquellos que buscan sacar a nuestro departamento de la sombra dentro del aparato productivo del país, por aquellos que quieren un departamento lleno de oportunidades para todos y que nos permita finalmente ser sostenibles.

 El Magdalena, como una de las históricas organizaciones territoriales del país, debe brillar por la grandeza de sus tierras, la amabilidad de su gente, el amor por sus aguas y el incansable y perpetuo sentimiento de superación que siempre hemos orgullosamente profesado. El Magdalena no será visto nuevamente como el lunar en la política de Colombia, seremos el nuevo parámetro para medir el éxito y prosperidad en el país, seremos un modelo productivo y sostenible que le demostrará a la nación que a través de un aparato productivo eficiente y moderno llevaremos estas hermosas tierras a un nuevo amanecer.

 Entre otras penurias, no podemos permitir que vengan aspirantes al Senado de la República a seguir robándose nuestros votos (Si no prospera la reforma política de Santos) para que luego los usen para representar a sus propias regiones, recibiendo dineros por ellas y dejando al Magdalena nuevamente en el olvido.

El Magdalena merece y tendrá sus propios candidatos, gente de la tierra, personas preparadas, personas a las que le duela su departamento, personas del campo, no unos cuantos arribistas oportunistas que solo aterrizan en estas hermosas tierras cuando de buscar votos se trata y, lo más grave de todo esto, es que esos oportunistas de otras tierras vienen al Magdalena acompañados de unos cuantos títeres locales pagados para que les ayuden a llevarse nuestros votos... y ellos ¡le ayudan! Inconcebible pero real y muy tangible. 

Dato muy importante: Al día de hoy el Magdalena con 895.875 votantes habilitados sólo cuenta con un Senador, Honorio Henríquez (CDMAG), mientras que el Atlántico con 1.694.687 votantes habilitados cuenta con diez senadores. ¿Proporcional? ¿Justo? Todos esos sentimientos expréselos en las urnas en las venideras elecciones. ¡Feliz Martes!