Una opción de felicidad

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Escrito por:

Alberto Linero Gómez

Alberto Linero Gómez

Columna: Orando y viviendo

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Muchas veces la gente me pregunta por qué soy cura. Y la respuesta que doy es porque soy feliz siéndolo. Si no fuese feliz, ya lo habría dejado. Si no fuese feliz, no tendría sentido nada de esto. Ni los ires y los venires, ni las predicaciones, ni nada. Soy cura porque siento que aquí hay un espacio de realización para mi vida. Y creo que eso es lo que debes buscar para ti. Estar en lugar que escoges, ser feliz siendo y haciendo lo que haces. Cuando uno encuentra un tesoro, deja todo y sale corriendo a comprar ese tesoro. Creo que debes buscar para tu vida un tesoro que te haga arder de ganas por él, ese deseo que mueva e impulse todo lo que haces. Yo he entendido mi ministerio presbiteral como un esforzarse por vivir como vivió Cristo (Flp 2, 5).


Estoy seguro de que Jesús entendió su vida como un servirle a los otros, como ser un generador de sueños humanos en Dios teniendo como templo el ancho de la cotidianidad y como liturgia las rutinas constructivas de la vida de los hombres. Como no tengo dinero, ni riquezas materiales lo que puedo poner al servicio de los otros, es mi única gran riqueza: mi vida y todo lo aprendido y vivido en ella.

No le tengo miedo, ni a bailar que es siempre signo de la alegría de la vida – “Vine para que tengan vida y vida en abundancia” (Jn 10, 10)- ni a cantar ya que, cual pollo ronco al amanecer me defenderé con el ritmo que heredé de mis abuelos; ni les tengo miedo a los concursos de conocimiento porque, después de tantos libros leídos, alguna vaina sabré y si no algo me inventaré. A lo que sí le tengo miedo es a no ser coherente con las opciones existenciales del proyecto de Jesús. Le tengo miedo a que todo se quede en una pose y en una careta para impactar a los otros. Sólo se es feliz y santo si se es coherente con las apuestas de Jesús de Nazaret. En estos días el Papa Francisco dijo que “era mejor ser ateo que tener una vida doble” y eso es lo más claro que tenemos que tener todo para salir adelante.

Hay que vivir a la manera de Jesús y sólo así se puede ser feliz, y es lo que intento cómo presbítero de la iglesia Católica. Oro por ustedes y los invito a seguir adelante.

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