¿Qué pasó Santa Marta?

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Andrés Lafaurie Bornacelli

Andrés Lafaurie Bornacelli

Columna: Opinión

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Qué triste es ver como quedaron varios parques de la ciudad luego de las celebraciones de carnaval. No fueron desmanes de unos cuantos, fueron actos de vandalismo que se vieron en varios puntos de la ciudad.

Por un lado, el alcohol y la euforia contribuyeron a que estos ciudadanos dejaran atrás las buenas costumbres y se dedicaran a causar revueltas y a dañar el patrimonio de todos los samarios.

Pero esto va más allá. El problema de las fiestas de carnaval radica precisamente en la falta de un grupo de ciudadanos de verdaderas ganas de celebrar un carnaval colorido, feliz, en paz y de tradiciones, sino por el contrario solo esperan estas fechas para caer en un abismo de alcohol descontrolado, justificar sus excesos con la excusa del carnaval e incluso agredir físicamente a otros seres humanos.

El carnaval ha perdido, en cierta proporción, sus raíces y sus costumbres, muchos de lo único que saben es de maicena, espuma y ron. ¿Qué podemos esperar para los carnavales de 2018? Ni la administración Distrital ni los organizadores del carnaval se encuentran felices con los actos acaecidos en los pasados días y mucha razón tienen para no estarlo.

Aun así, este año la ciudad cambió, no se vieron eventos de gran talla como solían celebrarse tradicionalmente en clubes de la ciudad y eso nos demuestra que para los empresarios ya no es rentable invertir en este tipo de eventos por el gran flujo de samarios que viajan a celebrar los carnavales en Barranquilla.

Por otro lado vemos que todo lo que se refiere al carnaval tiene, en exceso, un fin lucrativo. Se han olvidado de las buenas costumbres del ayer, de la participación de la ciudadanía, de conciertos gratuitos y de la misma felicidad que irradiaban quienes participaban en esta bella fiesta.

Hago un llamado a la decencia, a las buenas costumbres, a la celebración en paz, a la celebración sin vandalismo, a la participación activa de la ciudadanía samaria y, muy especialmente, hago un llamado a proteger la infraestructura de la ciudad. Infraestructura que demoramos años en ver materializarse y que no se justifica ver destruida por unos cuantos inaplicados ciudadanos.

¡Feliz Martes!