La otra cara de la tiranía

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Tatiana Dangond Aguancha

Tatiana Dangond Aguancha

Columna: El Faro

e-mail: [email protected]

La violencia y la inequidad, son las caras de una dictadura por excelencia, no obstante, la democratización para ciertas sociedades puede desencadenar resultados adversos a los pretendidos. La opresión como consecuencia de las dictaduras, se ha convertido en el tema de actualidad, todos los analistas se cuestionan acerca del futuro que le espera a los países árabes que se encuentran padeciendo las consecuencias del poder ilimitado de un tirano que abusando de su autoridad, viola flagrantemente los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Las sociedades occidentales consideran el Sistema Democrático, como un sistema justo y que propende la igualdad, sin embargo, el caos que viven los Estados fallidos del continente africano son una muestra precisa para notar que no todas las sociedades son prestas para este sistema. Pero no es necesario irnos tan lejos, Colombia es un país que estaba acostumbrado al control central de la política y de los recursos públicos, que sin más ni menos a partir del 91 otorgó autonomía territorial a ciertas entidades que no estaban preparadas para ésta.

Departamentos y municipios de Colombia, padecen de la tiranía de la democracia, una que difiere del sistema dictatorial, pero con la que comparte ciertas facetas como la pobreza por el mal uso de los recursos, la corrupción, la violencia, el analfabetismo, en fin, cantidades de efectos negativos cuando se tiene un gobernante incapaz de responder a las necesidades de su pueblo. En nuestra nación la autonomía presupuestal se ha convertido en un negocio para los politiqueros, que sólo quieren llegar a poder para triplicar sus riquezas a costa de los derechos de los ciudadanos, que a su vez acolitan con su voto este fenómeno. El voto se vuelve una transacción ilegitima entre los candidatos y los electores, pues los primeros no ofrecen un programa de gobierno sino una ayuda económica o un puesto político, y los últimos se dejan sobornar por la necesidad que tengan en el momento o por simple y puro interés.

El factor predominante en el disfuncional comportamiento que presenta la democracia en estos lugares del país, es la ausencia de cultura política y educación que tienen sus habitantes, quienes piensan que es mejor recibir algo durante las campañas electorales que no recibir ningún beneficio después, pues la gestión de sus gobernantes siempre será mala. Si estos pudieran evaluar la calidad de los programa políticos que se ofrecen desde perspectivas críticas y las capacidades de los candidatos, podrían hacer en principio una mejor elección. Y si a pesar de no hacer una buena elección, conociesen y manejasen los mecanismos de control político que consagran la ley y la Constitución, obligarían a que sus gobernantes cumplieran con sus obligaciones.

Otra preocupación que muestra la democracia en varios lugares del país, es la ausencia de un aparato estatal eficiente que garantice la libertad efectiva de los electores cuando van a votar. La violencia es una constante de nuestra sociedad, los grupos ilegales alzados en armas extorsionan a grupos significativos de la sociedad para que apoyen a los candidatos de su preferencia, quienes casi siempre son elegidos y aplican políticas que obedecen al interés exclusivo de un sector privilegiado. Esta amenaza se amplía a quienes emiten opiniones e información acerca de estos hechos, y en último son los que sufren de una democracia que no les permite hablar y vivir tranquilamente.

Entonces por qué nos desconcierta la situación de los árabes, si Colombia es el segundo país con más desplazados del mundo, una nación "democrática" donde no hay libertad de prensa, donde los gobernantes roban y se alían con grupos ilegales, donde no hay igualdad y el voto se convierte en un problema y no en una solución.

Más Noticias de esta sección

Publicidad