Ciénaga y sus cosas buenas

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Escrito por:

Edgar Castro Castro

Edgar Castro Castro

Columna: Opinión

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Por razones que no son de interés anotar en esta columna, me he visto cercanamente vinculado con el acontecer cienaguero. Aunque tengo en Ciénaga dilectos amigos, no había tenido la oportunidad de departir con tanta gente amable y simpática. Ratifiqué este alto concepto cuando, hace pocos días, charlé con el jocoso alcalde Edgardo “El Nene” Pérez, quien con su ameno trato me condujo por los vericuetos de los claros propósitos que tiene para su ciudad.


Con la lectura de las “Anotaciones adicionales para una historia de Ciénaga”, compiladas por Ismael Álvarez Correa, he abordado lo tocante a su tradición económica lo que la constituyó, en sus momentos esplendorosos de bonanza, en la capital bananera de Colombia, como prueba palpable de la riqueza de sus verdes llanuras como lo pregona el himno que escribiera Darío Torregrosa Pérez.

En cuanto al área territorial, dos casos generaron en su momento controversias que aún hoy levantan ampollas entre las distintas colectividades del municipio: una por cuenta del nacimiento jurídico del municipio de Zona bananera, cuya superficie fue escindida del de Ciénaga con la Ordenanza 001 del año 1999, desembocó en que la producción de banano, como fuente económica, disminuyera ostensiblemente. También se afectó en forma negativa el suelo cienaguero, cuando en el año 1968 se modificaron los límites con Santa Marta, ensanchando la extensión de ésta última, en una zona con alta progresión turística, aunque bien es cierto que aún tiene en su territorio sitios de notabilidad histórica, arquitectónica, arqueológica y natural que despiertan interés entre sus visitantes. No en vano, Ciénaga fue declarado como Patrimonio del Caribe por el Fondo de Promoción Turística de Colombia en el año 2012.

Si de música se trata, los cienagueros sienten mucho orgullo por los aportes hechos por coterráneos como el guitarrista y cantautor Guillermo de Jesús Buitrago, quien fue homenajeado al institucionalizarse el Festival Nacional de Música con Guitarra que se realiza conjuntamente con las fiestas patronales de San Juan Bautista entre el 24 y el 26 de junio.

Otros aspectos que le dan relevancia a su cultura, elevándola hasta alcanzar las formas de fábulas y mitos, tienen que ver con la muy conocida leyenda del Caimán Cienaguero cuyos orígenes se pierden en el tiempo, de acuerdo con los “Antecedentes Históricos del Caimán de Ciénaga” de la autoría del escritor y cronista Edgar Caballero Elías, quien con dotes magistrales toca también la otra leyenda nacida en Plato: la del Hombre Caimán. Pero, para acordonarlas novelísticamente, el ensayista, poeta y compositor Armando Ballestas Saumet en su obra Amor y Pena del Hombre Caimán, enlaza las dos imaginaciones afirmando que quien se lleva a Tomasita, médula de la fábula cienaguera, es el Hombre Caimán, que luego de venirse huyendo de Plato por la persecución de extranjeros, río abajo, entró por el caño Clarín hasta la ciénaga Grande y llegó al paraje La Cachimbera del municipio de Puebloviejo, donde luego de devaneos amorosos terminaran juntos en un viaje hasta la ciénaga de Zarate.

Pero, no solo con el mítico saurio se dan circunstancias que enlazan a los dos municipios. Debo recordar que el músico plateño, Manuel Saumet Núñez, junto con Lucho Bermúdez fundaron en Ciénaga La Banda de las Bananeras para interpretar la alegre música del bajo Magdalena y de las sabanas del viejo Bolívar.

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