El problema de los extremos

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Andrés Lafaurie Bornacelli

Andrés Lafaurie Bornacelli

Columna: Opinión

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El problema de los extremos radica en que necesariamente lleva a juzgar arbitrariamente a una persona, una opinión o un sencillo texto por la semejanza o diferencia que puede guardar con respecto a las posiciones de los demás. Esto aplica para todos los ámbitos de la vida cotidiana.


El principal problema de Colombia no es y nunca ha sido la guerra o las Farc, eso es un atajo fácil para las mentes flojas y los gobiernos ineficientes. El problema de Colombia radica en la abismal falla en el sistema educativo público. Al formar ciudadanos con conocimientos en cultura general, política, ciencias, matemáticas, derecho, inglés, urbanidad, desarrollo sostenible, etc., estamos creando una sociedad balanceada en la que los desacuerdos y las diferencias no se resolverán con violencia, peleas o terrorismo.

La importancia de la educación ha sido absolutamente omitida por años por los gobiernos de turno y no es cosa de poca monta el hecho de que los políticos que dirigen esta gran nación solo propendan encaminar proyectos y políticas públicas tendientes única y exclusivamente a mostrar resultados al corto plazo, pero nunca buscando un sistema sostenible, de calidad y de fácil acceso.

No es la primera vez que públicamente expreso mi contrariedad con respecto al programa ¨Ser Pilo Paga¨ que impulsó el presidente Juan Manuel Santos. Estas apreciaciones no son hechas con sentimientos de odio, animadversión, pasión o envidia, estas sencillas palabras tienen un contenido meramente constructivo y por ello reafirmo que invertir en la educación pública es el mejor programa para el país, pues con ello se alejan a los jóvenes de las calles, de la violencia, de las drogas, de los vicios y se aseguran mejores oportunidades de empleo y prosperidad para la sociedad y para el país entero.

El inconveniente de todos estos ambiciosos programas de educación de calidad y gratuita es que no representan votos a corto plazo y por ello son desechados por los gobiernos de turno. A ningún político que invierte sus miles de millones en busca de una silla en el Congreso o en el ejecutivo le conviene -errónea concepción- invertir billones de pesos en un proyecto que le va a dar los votos a otro político que, seguramente, no tendrá que hacer muchos esfuerzos para que el pueblo vea los resultados exitosos de las políticas emprendidas 15 o 20 años antes por parte del Gobierno de ese entonces. Palabras más palabras menos, a ellos solo les importan los proyectos que les den votos a la mayor brevedad posible.

Lo triste de todo esto es que todos los colombianos somos los que estamos a la merced de aquellos que solo se preocupan por reelegirse en las diferentes corporaciones de elección popular, o para los que no se pueden reelegir a nombre propio, reelegirse en cuerpo ajeno, ustedes saben a lo que me refiero.

Que hoy yo les hable de estos proyectos no significa que sea de izquierda o de derecha, volviendo al tema de los extremos, significa que reconozco las falencias de las políticas de educación y salud del país, pero ello no lleva inexorablemente a que se me catalogue de izquierda o de derecha, de capitalista o de comunista. Esta elucubración es motivada por el deseo propio, y el de millones de colombianos, de tener una mejor solución para nuestros problemas, una solución real y tangible que permita salir de este gran abismo en el que nos han puesto quienes ostentan el poder.

No se confundan, que no les guste Santos no quiere decir que la solución sea Robledo, que no le guste Vargas Lleras no quiere decir que Claudia López sea la mejor opción. Existe el voto en blanco y esa ceguera voluntaria es la que nos ha llevado a elegir a los menos malos de la baraja. Ejerce tu voto a conciencia, piensa en ti, en tus hijos y en tus nietos.

PD: La educación no se imparte solamente en los colegios y universidades, la educación empieza en casa. Pon de tu parte.

¡Feliz martes!