Vicepresidente Vargas Lleras: explíquenos

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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com

Los mismos políticos que aspiran a la candidatura presidencial del 2018 se han encargado de poner la corrupción como el eje de lo que debería ser esta contienda electoral. Unos lo hacen convencidos de que es en la política, en su ejercicio perverso, donde nace este cáncer que carcome la sociedad colombiana.
Otros lo asumen como parte de su discurso, por oportunistas, para ponerse a la moda seguramente sin mucha convicción, y solo para garantizar un número de votos suficiente para llegar a la máxima magistratura. Pero independientemente de cuál sea la posición de este tema en los debates que se avecinan, la verdad es que la corrupción y sobre todo la corrupción política puede que no esté tan claramente en el centro de la agenda de la campaña presidencial. Pero sin duda, y de eso nos encargaremos muchos, la corrupción estará en la mente de los ciudadanos que no querrán candidatos respaldados por esos políticos que han hecho o han permitido que la política sea un negocio para unos pocos.

Pero resulta, señor vicepresidente Germán Vargas Lleras, que se acaba de confirmar que la Fiscalía general de la Nación detuvo al Alcalde de Riohacha, Fabio Velásquez, avalado por su partido Cambio Radical, nada menos acusado de corrupción en los programas de alimentación; es decir, como autor de una de las formas más infames de asaltar al Estado porque les quita la alimentación a los estudiantes, financiada con dinero público, precisamente en una ciudad llena de pobres y de niños desnutridos.

Pero eso no es todo, señor Vice-presidente: Oneida Pinto, ex gobernadora y su protegida, es decir, respaldada abiertamente por los Char que son su fuente de apoyo electoral en la Región Caribe, no solo salió del cargo por inhabilidades sino que el Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez, acaba de imputarle cargos por irregularidades en un contrato que según la prensa “tenía como finalidad la reducción de la mortalidad infantil en Albania (La Guajira).” Se le acusa de peculado, falsedad en documento público y privado, entre otras. Y estos son solo algunos de los casos más publicitados.

Con todos los privilegios que ha logrado en la política a pesar de su forma particular de ser, por favor cuéntenos a los colombianos, que necesidad tiene usted de confirmar que es el más joven de esa generación de políticos de los cuales o se deshace el país o no tendremos futuro. Con el poder de haber manejado varios ministerios con chequera; de ser el dueño del programa “Casas Gratis,” que le asegura votos de los pobres en todo el país; con el anuncio de que en 2017 empieza la ejecución de las 4G que se llevarán los recursos del país por varias décadas, y que le asegurarían los votos de los ricos; con todo eso ¿qué necesidad tenía de apoyar a semejantes personajes?

La única explicación posible es que usted entiende la política como la acumulación de votos a todo costo. Y si es verdad que este debate de la corrupción va a empezar por la política, y que será tema ineludible en la próxima campaña presidencial, su futuro, señor vicepresidente, se le ha enredado. Es una lástima dirán algunos, porque usted es eficiente y no son muchos los funcionarios públicos que tienen la capacidad de ejecución que usted ha demostrado. Si no tuviera esa forma perversa de hacer política, hasta se le habría podido perdonar su mal genio, los cocotazos a sus servidores y esa actitud desafiante que por desgracia se parece a la del nuevo mandatario de los Estados Unidos que cada día se gana más contradictores en su país y en el resto del mundo.

Es responsabilidad de todos los que tienen voz así sea en pequeños espacios y más aún aquellos que llegan a los círculos de poder, demostrarles a esas masas de electores que venden el voto, que se dejan engatusar por falsas promesas o por unos cuantos pesos, cómo eso los afecta personalmente, a cada individuo y a su familia. La sociedad colombiana ha permitido la corrupción política y la ha aceptado como un mal necesario. Terrible error hemos cometido. Por eso, señor vice-Presidente por favor, dé la explicación que se merece este país sobre cómo un candidato presidencial con tantas posibilidades o se equivoca de esa manera o admite en sus filas personajes corruptos.

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