Código Nacional para la Policía y la convivencia pacífica

Columnas de Opinión
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Escrito por:

José Manjarrés Fontalvo

José Manjarrés Fontalvo

Columna: Opinión

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Nuestro país por más de medio siglo se ha había perpetuado en la intolerancia, irrespeto e indecencia, hoy podemos decir sin temor a equívocos, que se vislumbra por parte de los que amamos la paz y la justicia social;
que este atroz flagelo desaparecerá mediante la consolidación de una política pública que busca, la no confrontación de la sociedad en aras de las buenas costumbres y las buenas relaciones con otros individuos, este gobierno empeñado en facilitar una seguridad a sus conciudadanos o visitantes; busca darle aplicabilidad a unos de los principios de nuestra Estatuto Supremo, como es el respeto a los derechos y dignidad humana, sin distingo de clases, religión, posición, filiación política y económica, expidiendo y promulgando el Código Nacional de Policía y Convivencia; mediante la Ley 1801 de 2016, norma que tendrán operatividad en el territorio nacional a partir del 30 de enero del cursante año; buscando establecer la protección de la vida, prevalencia de los derechos de los niños, niñas, y adolescentes, igualdad, respeto de las diferencias culturales, la diversidad y la no discriminación, medio ambiente, patrimonio ecológico, debido proceso y respeto al ordenamiento jurídico y las autoridades legalmente constituidas; resaltando y ponderando, mejorar las condiciones para la convivencia pacífica y el cumplimiento de los deberes y obligaciones de las personas naturales y jurídicas y de propiciar de manera preventiva en la comunidad comportamientos que favorezcan la reconciliación y convivencia de manera integral, en el espacio público, áreas comunes, lugares abiertos al público o que siendo privados trascienden a lo público, la promoción y el uso de mecanismos alternativos, o comunitarios, para la conciliación y solución pacifican de desacuerdos entre particulares, estos argumentos sociales y jurídicos nos extienden tarjeta de invitación a la cortesía, la suavidad en el trato, el respeto mutuo como única alternativa para la convivencia, la familia, el respeto por el ser, por su manera de pensar, por su manera de actuar, siempre en busca del reconocimiento positivo personal o social y en buena el Estado le da prioridad a lo preventivo a no a lo curativo. Desde este momento nos unimos al ejercicio del poder, la función y la actividad de Policía de conformidad con la Constitución Política y el ordenamiento jurídico para mantener las condiciones necesarias para la convivencia pacífica en nuestro país.
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