¿Victoria en Santurbán?

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Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

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La decisión osciló entre lo sorpresivo y lo esperado. La empresa canadiense Greystar, presionada fuertemente por ecologistas, ciudadanos, medios y dirigentes conscientes del daño grave que se causaría al ecosistema, retiró sus pretensiones de obtener una licencia ambiental con el fin de explotar la minería de oro en el Páramo de Santurbán.

El ministro Rodado afirmó que de ninguna forma hubiera concedido tal licencia. Pero la empresa norteamericana no descarta sus pretensiones: es perfectamente claro que pretende explotar el mineral en el nacedero que surte de agua a Bucaramanga y a otras poblaciones vecinas. La batalla que se avecina tendrá elementos como la minería - una de las "locomotoras" del actual gobierno - la necesidad de conservar los surtidores de agua como futuro vital, la ineludible preservación del ecosistema, la ambición por el codiciado metal no sólo por parte de la minera canadiense sino de políticos corruptos que desde ya se frotan las manos pensando en cómo sacarán tajada, la presencia de algunas Bacrim que aspiran a explotar también la minería ilegal, las presiones del gobierno estadounidense a través de su virreinato en Colombia (que no una simple embajada) y otros cuantos que aparecen en escena.

No es todavía una victoria: diría algún militar que se trata de un retiro estratégico de la empresa minera a cuarteles en donde se pensarán estrategias y planes alternativos para obtener un triunfo definitivo que les permita obtener su objetivo central, según ellos, respetando al mismo tiempo el entorno y el nacimiento del agua, cosa que hasta ahora no se ha demostrado en el mundo. Más aún, dicen los expertos, que el daño sería irrecuperable. ¿Qué pasará ahora? Sin saber que moverá Greystar para buscar la licencia ambiental, se puede presumir que se reorientarán los esfuerzos para proponer la explotación del subpáramo o del bosque alto andino, lo cual es lo mismo con otro disfraz, pues se trata de un ecosistema interdependiente y no de elementos aislados: lo que daña a uno perjudica a los otros.

Idealmente, tanto el Gobierno Central como el Departamental y el Local, las organizaciones ecologistas, los medios y periodistas serios, así como la población en general, deben propender porque no pasen proyectos como el actual de Angostura para la explotación minera en zonas ecológicamente sensibles: es necesario blindar los páramos nacionales de cualquier intervención dañina, especialmente la minería. Pero los peligros acechan. Más allá de unas licencias ambientales previas que permiten la minería "artesanal", es obvio que el gran desgaste vendrá por cuenta del crimen organizado, que tiene claro interés en el asunto. No faltarán politiqueros cómplices que abogarán por sus aliados, pensando en grandes potosís, con el disfraz del desarrollo económico de la región y el país, y todo un catálogo de estupideces bien dichas y mejor divulgadas que sólo ocultan sus ambiciones.

Queda un punto fundamental en juego, y son los habitantes de la zona. Ellos esperaban un alivio a sus tradicionales carencias económicas, lo cual no vendrá por esta vía. Es importante entonces que la oportunidad de pesca en río revuelto no sea aprovechada por terceros, y sea el gobierno quien tome la batuta de la intervención social en la zona, en un fino juego que considere la preservación ecológica de la zona, la explotación mineral protectora y protegida, y los habitantes, con beneficios sociales para ellos. Interesante reto.

Apostilla 1: La Resolución 1973 de la ONU que conlleva a la exclusión aérea en Libia es llamativa. Más allá de permitir la intervención de tropas extranjeras en el país que domina el dictador Gadafi, muestra un juego político de grandes ligas. Después de una dura batalla, China y Rusia no la vetan sino que se abstienen junto con Alemania, India y Brasil. Más curioso aún, que la Liga Árabe permite la entrada de tropas al país norteafricano. Gadafi, que debe ser un jugador curtido, acata la resolución justo y frena la acción de la tropa cuando ya casi ha retomado el control del país, con lo cual evita la presencia extranjera. ¿Qué se está jugando detrás de bambalinas?

Apostilla 2: El planeta entero llora la tragedia ocurrida en el Japón. Pero queda en vilo otra más grande: la planta nuclear de Fukushima. El país oriental ha sido el único en la historia que ha sufrido el bombardeo nuclear: por desgracia afloran los trágicos recuerdos de Hiroshima y Nagasaki. Es de esperar que los esfuerzos por apagar el reactor eviten ahora un Chernboyl nipón.

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