Enano es el aumento del salario mínimo

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Escrito por:

Jorge Giraldo Acevedo

Jorge Giraldo Acevedo

Columna: Opinión

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Cada año y con justificada razón la clase trabajadora nacional ha aseverado que el llamado salario mínimo mensual para los trabajadores es una modesta propina o ñapa; por lo anterior es que la gestión de los miembros de la comisión tripartita, representa la más absurda y lamentable comedia nacional, en contra de la clase trabajadora de Colombia.


Pero al final de cuentas en Colombia, para que cada año nos lamentemos más, las pautas en materia de salario mínimo siempre serán pequeñas, minúsculas, diminutas, exiguas, ínfimas, menudas, bajas, enanas, inferiores, apretadas, insignificantes y hasta ridículas.

De ninguna manera se puede calificar de digna la remuneración mínima establecida por el Gobierno Nacional...

Durante el 2017 la situación será mucho peor para la clase trabajadora debido a que no alcanzará para cubrir los reajustes en los productos de la canasta familiar con motivo de la aplicación del Impuesto al Valor Agregado, IVA, que el Congreso aprobó recientemente en sesiones extraordinarias; así la situación, la mayoría de los trabajadores colombianos tendrá que afrontar durante el año un verdadero drama económico.

Para el 2017, la remuneración mínima mensual que estuvo en el 2016 en 689.455 pesos, ahora será por 737.717, es decir con un aumento del 7%; comparativamente al del año 2016; o sea un incremento de 48.261 pesos, (1.608 pesos diarios).

Es con absoluta seguridad que en las dos primeras quincenas del primer mes de este año que apenas comienza se reflejará esta cruel realidad sobre la verdadera situación en la economía laboral; el nuevo incremento salarial mínimo nuevamente será irrisorio y en verdad en este año el reajuste no alcanzará ni para pagar un pasaje en un bus o sistema de transporte en cualquier ciudad colombiana y mucho menos para comprar una bolsa de leche diaria.

La referida suma, para el año 2017, no corresponde a los desmesurados incrementos de los servicios públicos, la vivienda, la educación, el transporte, la canasta familiar, en general y peor aún para cubrir las alzas que ya está originando la carga tributaria que aprobó el Congreso del Impuesto al Valor Agregado, IVA, al igual que otros cobros del estilo alcabalero.

De ninguna manera, una quincena de menos de $370.000 alcanzará para suplir las necesidades básicas de una familia colombiana, y en consecuencia el aumento de solo $48.261 mensuales al salario mínimo para el año laboral 2017 no se compadece con la difícil realidad que viven los asalariados.

Para hacer justicia y llamar a esta situación con el nombre apropiado y no incurrir en errores gramaticales o idiomáticos de ahora en adelante y en forma anual sería muy conveniente que la tan famosa comisión tripartita, (integrada por representantes del Gobierno Nacional, los gremios y los trabajadores), se reúna “para establecer la ñapa o propina mensual de los trabajadores colombianos”.

Si hacemos un balance del aumento del salario mínimo en Colombia, durante los últimos años, se establece plenamente que los mejores se registraron para el año 1997, con el 21.02 %, después está el del año 1995 con el 20,50 % y el del año 1996, del 19,50 %; el menor aumento ocurrió en el año 2010 con el 3,64.

Para los extrabajadores colombianos la situación tampoco es color de rosa y en todos los sectores circula una frase que ya se hizo popular y dice: “el Presidente “Juanpa” incumplió una vez más las promesas de campaña como la de rebajar del 12% al 4% la cuota por salud que descuentan a los pensionados; entonces el Presidente y el Congreso le hicieron nuevamente “conejo” a los pensionados y para concluir resulta promisoria la popular frase en el sentido que “con apretarse el cinturón no bastará”.

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