Llamados a ser felices

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alberto Linero Gómez

Alberto Linero Gómez

Columna: Orando y viviendo

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Me considero una persona feliz. Y no me considero feliz una persona, feliz porque no tengo problemas, sino porque lucho cada día para superarlos y no dejarme vencer por ellos. La experiencia de salir victorioso de una situación difícil me llena de ánimos para continuar dando la batalla. Yo quiero invitarte a que hoy no te dejes vencer por esas situaciones que se presentan como contrarias a tu proyecto de vida, seguro que tienes todas las habilidades para permanecer firme frente a ellas.


Es necesario también aceptar que la felicidad pasa por la renuncia, estos es, por la capacidad de vivir tranquilo con lo que se tiene en el momento, sin vivir apegados a lo que pudo y no fue. Una persona que quiera ser feliz tiene que integrar a su vida las situaciones de sufrimiento. Este también se experimenta cuando aceptamos que hay cosas que no se pueden tener y que en el tenerlo todo no consiste la felicidad. La renuncia consciente, la cual causa un dolor pasajero -desde mi opción cristiana- comprendo que es la actitud de aquél que quiere tener una vida feliz. Entiendo que hay cosas que uno quisiera tener, que a veces los problemas aprietan tanto que pareciera que no hay salida, pero en esos momentos es cuando más debes esperar en el poder de Dios, sin perder la confianza en el dueño de la vida.

Dios tiene un proyecto para ti y aunque en las situaciones difíciles no lo veas con claridad, la única forma de llegar a descubrirlo es teniendo fe. Aceptar las dificultades es una actitud que se toma frente a la vida con fe, esto es, con la capacidad de leer dentro de los acontecimientos el proyecto de Dios. Su presencia nos da fuerza para salir adelante, para no tenerle miedo a nada sino aprender a vivir confiando en Dios. Muchas veces creemos que la fe nos exonera de sufrir y la verdad es que creer en Dios nos da fuerza para enfrentar los momentos de sufrimientos que tenemos.

Job es un ejemplo claro de confianza en Dios. Por eso después de superar todas las situaciones que le hacían experimentar sufrimiento, dijo al Señor: Reconozco que lo puedes todo y ningún plan es irrealizable para ti. Yo que nada comprendía puse en duda tu providencia. Es cierto hablé de cosas que no entendía, de maravillas que superan mi comprensión. Tú has dicho: Escúchame, que voy a hablar, voy a interrogarte y tú responderás. Te conocía solo de oídas, ahora te han visto mis ojos (Job 42,2-5).

Enfrentemos el futuro con la seguridad de que todo saldrá bien. Dios nos bendice y nos da la fuerza suficiente para que solucionemos todo y así podremos ser felices. La felicidad es la actitud con la que enfrentamos la vida seguros de que Dios está con nosotros. No lo olvides que estás llamado a ser feliz.