La no naturaleza humana

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Andrés Lafaurie Bornacelli

Andrés Lafaurie Bornacelli

Columna: Opinión

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En las recientes semanas los colombianos nos hemos sentido vulnerados y muy golpeados por noticias que, de una forma u otra, han sacado a luz los deleznables, reprochables y, debo decirlo, inhumanos actos que ciertos sujetos han posiblemente cometido contra niños y mujeres de nuestro país.


Desde el punto de vista jurídico, el cual es de lejos muy diferente al del ciudadano en general, no todo son victorias para la Policía Judicial y para la Fiscalía General de la Nación. Todo proceso conlleva en sí una serie de dificultades que podrían, dado el caso, alterar el curso normal de ciertos procesos. Recordemos cuantos años han transcurrido desde la muerte de Luis Andrés Colmenares en el caño del Virrey, aquella fatídica noche de Halloween sin que hasta la fecha se haya emitido la primera sentencia.

Como muchos de ustedes, también deseo una sanción ejemplar para todas aquellas personas que afecten la integridad física o mental de los niños y mujeres de nuestro país. No podemos permitir que se cree un estereotipo de inimputabilidad para que aquellos con más recursos puedan hacer del sistema judicial una burla o un simple juego de poderes e intimidación contra las víctimas, el Estado y la misma sociedad.

Por otro lado, no debemos olvidar la importancia que tiene la resocialización de los reos dentro del sistema represor colombiano y, en general, todos los sistemas penales del mundo libre. Quizá suene fuerte y muchos lo puedan encontrar como una abominación, pero lo cierto es que las ideas de algunos pensadores de la dogmática penal del siglo pasado parecen tan vigentes y tan necesarias actualmente que muchos de nosotros desearíamos que la cadena perpetua estuviera vigente en Colombia, la misma castración química o hasta la misma corriente doctrinaria que sostiene la imposibilidad de resocializar a ciertos reos–confinar hasta la muerte- etc. Nunca he sido un seguidor de la pena de muerte o de la acumulación de penas, pero al ver tan desgarradoras escenas a todos se nos pasa por la cabeza mil soluciones diferentes para tratar de proteger los derechos de todos los ciudadanos.

Entre otras cosas, la solución a la criminalidad no radica en los aumentos de las penas o en la punibilidad de conductas antes no penadas, tristemente ciertas conductas desplegadas por esos sujetos criminales en nuestra sociedad son la consecuencia de la falta de inclusión social, de niveles óptimos de educación pública y de la desidia y desdén del Estado con respecto a sus administrados. Jamás podría justificar ciertos actos con estas sencillas razones, pero tampoco podemos desconocer que muchos de los incautos ciudadanos que caen en las redes de este tipo de sujetos se encuentran en una situación difícil económica, social o educativa.

Si bien todos creemos en las instituciones, lo cierto es que la Fiscalía tiene una situación social muy delicada por tratar y, ciertamente, todos esperamos que todos estos hechos sean castigados con todo el peso de la ley y que, más importante, se pueda prevenir la realización de estas conductas en el futuro.

No queremos impunidad; no queremos otro caso Colmenares.

¡Feliz martes!
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