Políticos, a funcionar

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Saúl Herrera Henríquez

Saúl Herrera Henríquez

Columna: Opinión

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Más que deber, es obligación de quienes ejercen la política, funcionar como debe y tiene que ser, esto es, con denuedo, idoneidad, honestidad, honorabilidad, empuje, visión, espíritu de cuerpo, responsabilidad y compromiso, entre otras muchas encargos que le competen por el simple hecho de ser voceros y representantes de una ciudadanía y comunidad que les ha otorgado su confianza, la cual nunca debería ser traicionada, como vemos que en efecto sucede para infortunio de quienes en ellos depositan sus esperanzas.


De no funcionar con tales cometidos, sin violencia alguna, sino con el poder del sufragio, importaría que la colectividad se deshiciera de aquellos políticos que no cumplan. No más ensayos ni improvisaciones, para lo cual deberán los votantes hacer como ejercicio un estudio, análisis y seguimiento de quienes se postulen a cargos de elección popular en el nivel que fuere y en el entendido cierto, que no se justifican políticos que sean una vergüenza para la localidad, el municipio, el departamento, la región y el país.

Es aquí donde la ciudadanía ha de pronunciarse con categoría, dignidad, espíritu cívico y valor civil, más aún, cuando hastiada está esa ciudadanía de sucesivos y reiterados incumplimientos por parte de quienes en lugar de defender como les corresponde, los intereses generales, se preocupan única y exclusivamente por salvaguardar los suyos y los de sus allegados y camarilla, casi siempre inmersa en procedimientos de suyo irresponsables. Razones las dichas para que le quede bien claro a los políticos, que deben trabajar en favor de los ciudadanos, en apoyo y asistencia de la democracia.

No se trata de renunciar a la política, no, sería un error craso, ya que la política es algo inherente a la persona. Sin ella, la política, no hay sociedad, no hay Gobierno, no hay libertad. Y si bien la crisis política no deja de ser un concepto atípico en una democracia, es evidente que en una democracia consolidada la población debe estar en diálogo constante con la élite política, si esto se cumple no deberíamos llegar a una crisis. Y es lo que no sucede y por ende se produce.

Es necesario en consecuencia, que las diferentes sensibilidades de la población lleguen a los centros de poder y para eso hay que comprometerse verdaderamente con la política. La invitación es a hacer una política sería, de altura, madura y democrática, que no suponga una radicalización de la sociedad sino consensos encaminados a ser representados por los buenos, mejores y superiores. En tal itinerario, nos compete en espacios de democracia, ser plenamente conscientes de nuestros derechos políticos y plenamente invariables y decididos con el uso que hacemos de ellos. La participación no se concibe como intolerante o radical, sino tolerante y constructiva. Bien se sostiene que el compromiso político es un elemento fundamental en el Estado democrático, que para mí tiene un cometido más importante aún: el de hacer patria, toda vez que el verdadero patriotismo consiste en hacer política y hacerla bien, hacerla excelente.

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