¿Santa Marta va por el camino correcto?

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Escrito por:

Andrés Lafaurie Bornacelli

Andrés Lafaurie Bornacelli

Columna: Opinión

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Uno de los mayores errores que comenten las nuevas administraciones recae sobre siempre actuar con triunfalismo. Aquí no se trata de un gusto político o una tendencia social, aquí se trata de ver la realidad más allá de cualquier devoción.


He sido un fiel seguidor de los buenos proyectos que llegan a la ciudad, sin embargo, no considero que se deba aplaudir ciegamente cualquier acto de las administraciones en turno. La soberbia de algunos agentes en la política ha desencadenado una serie de informaciones imprecisas y de varias desilusiones a la ciudadanía.

Hay mucho hecho, pero aún mucho por hacer. De aquí no se puede colegir un desagradecimiento del elector, sino un proceso de auditoría al que todo ciudadano tiene derecho. Es muy común ver en cómo se anuncian la apertura de grandes procesos licitatorios, escenarios deportivos, proyectos sociales y, ahora en su apogeo, directrices de movilidad y obras de infraestructura.

Creería que son algunos los ciudadanos, al menos en mi caso particular, los que a diario podemos percibir gran cantidad de obras en proceso de ejecución, pero que aparentemente no están siendo desarrolladas. Me explico: por ejemplo, son muchas las calles que están cerradas por diversas razones estructurales o de renovación, pero resulta muy extraño que por días no se vean trabajadores, ni de día ni de noche, que las obras no avancen y que la ciudadanía se queje por ello.

Cuando la ciudadanía expresa su descontento lo último que se esperaría es una reacción airada por parte de la administración que, de una u otra forma, busca asegurarle al elector que sus impuestos están siendo bien invertidos y que darán sus frutos. Entiendo su posición, pero me resulta difícil de compartir, pues unas buenas acciones no pueden desestimar unas malas o deficientes ejecuciones de sus políticas. De hecho, aún existen denuncias sobre grandes problemas de movilidad que no han sido tratados por la Administración Distrital y no por ello se debe convertir al crítico en un opositor o un saboteador de las políticas del Gobierno Distrital.

Cuando se genera un bien la sociedad lo retribuye con apoyo, pero no con un apoyo ciego e incondicional, pues la naturaleza de la política deviene precisamente de ser condicional al desempeño de cada gobierno y de ahí estimar sus fracasos y sus victorias.

Estoy convencido de que todos queremos una Santa Marta mejor y más próspera. No caigamos en aquellos resentimientos que solo ahogan la mente y matan buenas intenciones.

PD: Siempre se puede dar un poco más de sí.

¡Feliz martes!

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