Big Bang

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Escrito por:

Rafael Gónzalez Paredes

Rafael Gónzalez Paredes

Columna: Yo, el escribano

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Se dice que todo comenzó a empujones. A empujones de átomos que se expandían. Bueno, algo así afirman quienes tratan de explicar el origen del Universo y pontifican con el 99,99%, de la humanidad que no sabemos dónde estamos parados, y sin parpadear anuncian: "cuantificamos la ley de Hubble como el paradigma cosmológico que establece la creación del universo y su desarrollo posterior a partir de una singularidad espaciotemporal ocurrida hace unos 15.000 millones de años". En tanto algunos aceptan esta enrevesada explicación, no faltan quienes digan "y esos manes como saben tanto de eso". Sin duda similar a la fábula del rey que mandó a hacer costoso traje y el niño que dijo verlo desnudo, mero oropel, y no emperifollado con maravillosas telas bordadas.

De aquel explosivo nacimiento del mundo surgió vida, y de la vida la muerte. Está demostrado hasta la saciedad que "los pueblos cuando se urbanizan desaparecen" máxima de a puño. Los Teotihuacán (¿otomíes?, ¿totonacos?, ¿nahuas?) erigieron magníficas ciudades y desaparecieron. Sus construcciones y territorios los heredó un pueblo guerrero que vino del desierto: los Mexica. También misteriosamente desapareció la civilización Maya, y los 'manes' que todo lo saben, mucho y nada precisan al respecto, asimismo poco o demasiado dicen de los Egipcios y sus pirámides, y de cientos de culturas en todo el planeta que luego del cenit desaparecieron.

En tanto nosotros (el 99.99 % que nada sabemos) rechazamos las profecías del 2012, el Tiempo de No-tiempo, y nos resistimos a la máxima en mención alegando ¡Hace siglos estamos urbanizados!

Solo es cuestión de tiempo, pues, las culturas desaparecidas dependían de la fuerza bruta de sus vejados y una que otra ayudita "extra", de quién sabe quién, porque ese 'detalle' de mover enormes rocas labradas que pesan toneladas, es con tecnología. No a 'empujones' como dicen fue la creación del universo.

Recordemos cuando desvanecíamos las basuras con candela, la enterrábamos o las tirábamos al río, no obstante el agua provenía de cristalinos afluentes y cultivábamos rotando los campos. Entonces éramos poquitos, ahora ese modelo no es posible, somos 7.000 millones.

Los pueblos que se urbanizan desaparecen porque con el crecimiento de sus ciudades son necesarios los prestadores de servicios públicos que se hacen cargo de las basuras, de la electricidad, del agua, de las vías, del transporte, de planificar la urbe, y por supuesto de las riñas y de las niñas callejeras.

Estas uniones temporales o similares, serán cada vez más costosas pues precisan una fuente de energía para activar las maquinarias y la tecnología para estos procesos. De la misma manera los proveedores de alimentos, de medicinas, y de tantas cosas que urbanizados ya no producimos y precisamos para vivir.

Nuestras fuentes de energías provienen principalmente de fósiles, recursos naturales no renovables ¡don petróleo y su parientes! Malos proveedores. Para obtenerlos es preciso escarbar en las entrañas del mundo, y al utilizarlos sus residuos todo contaminan. Prácticas que desequilibran y enfurecen al planeta que arremete con cataclismos originados por maremotos, terremotos, erupciones volcánicas, desplazamientos de masas de tierra o lluvias torrenciales...

En algunos lugares del mundo los estados contratan excavaciones y brotan los petrodólares. De inmediato irrumpe la ambición del gobernante que se impuso a expensas del pueblo. Es cuando se van pal' carajo las masas a comer caraotas o dátiles entregados a cuentagotas por el energúmeno 'socialista'. Es el caso de Venezuela y Libia. Sus líderes 'maman gallo' y duermen en tiendas de campaña dentro de palacios, pero no están jugando a los "boy scout", son déspotas dispuestos a todo por mantenerse en el cucurubito, en tanto, en una versión novelada de la realidad, los medios de comunicación nos enteran de pedreas, de cacerolazos, y de uno que otro descuartizado. Ya anuncian "efecto dominó" para una decena de autócratas que jamás debieron ser elegidos. Al tiempo el barril de petróleo rebasa los cien dólares americanos.

Es mal momento para remiendos y cambios, pues, estos países, producen mucho petróleo y los ansiados golpes de estado podrían demorar o no darse, y la espera causaría desabastecimiento y parálisis económica. Nuestra civilización depende del petróleo. Su escasez nos conduciría a sobreprecios y estos a la guerra. Algo así como ¡Final, final, no va más!, o un Big Bang, para nuestro planeta.

Todo por ambición. Ayer, en tiempos prehispánicos, fue el oro y los privilegios; hoy, el petróleo y los salarios, sin duda la historia se repite. Recordemos la máxima ¡los pueblos cuando se urbanizan desaparecen!

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