Electricaribe: el dolor de cabeza de los costeños

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Escrito por:

Honorio Henríquez Pinedo

Honorio Henríquez Pinedo

Columna: Opinión

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En los últimos días, los habitantes de la región Caribe, vimos cómo nos amenazaron con un racionamiento de energía.
En la noche del martes, aseguraron que Electricaribe había cancelado una parte de la deuda que tiene con las empresas generadoras de energía y eso suspendía temporalmente la medida.

Sin embargo, esta no es más que alivios temporales que no se constituyen en soluciones de fondo. En la costa Caribe venimos padeciendo, desde hace mucho tiempo, los cortes del servicio eléctrico de manera constante, disfrazados de “mantenimientos” a las redes municipales. Uno de los casos más recientes es el corte de luz en Riohacha desde las 4:00 a.m. hasta las 7:00 a.m. Cabe recordar que, en esta zona del país se va la luz si llueve, si hace brisa, si cae un rayo, si hace mucho sol. No queremos más engaños en el tema de Electricaribe.

Adicionalmente, quedó más que comprobado que los costeños sí pagamos nuestras facturas, de acuerdo con declaraciones hechas por la Superintendencia de Servicio Públicos Domiciliarios, en octubre de 2016, como resultado del diagnóstico adelantado en septiembre de 2015 en las cuales asegura “...que el promedio de recaudo en los mercados regulados y no regulados, equivalentes al 77% de la facturación total de Electricaribe, es del 97.9%” y que “la Información técnica apunta a que la mayoría de los consumidores del Caribe colombiano sí paga sus facturas de energía y que el problema de la cartera morosa en barrios subnormales no tiene un efecto significativo sobre las finanzas de Electricaribe y las sumas que no fueron recaudadas en barrios subnormales durante el 2015 fueron equivalentes al 3.09% de la facturación total de ese año”.

Así las cosas, es totalmente claro que esta ya no puede ser la razón a través de la cual la empresa justifique el pésimo servicio de energía que presta, el cual ha producido, manifestaciones permanentes de inconformidad, por parte de los usuarios, debido al pago de un mal servicio con frecuentes interrupciones de fluido eléctrico que producen efectos negativos inestimables sobre la economía, y fluctuaciones intempestivas del voltaje, las cuales han generado daños incalculables a los usuarios y han puesto en riesgo la vida de varios ciudadanos.

Un ejemplo de ello, son los casos de personas electrocutadas. De acuerdo con cifras entregadas por la Red Caribe de Usuarios de Servicios Públicos han sido 500 personas, entre amas de casa, bomberos, operarios y contratistas de la misma empresa, las que han visto en riesgo su vida por esta causa, siendo los departamentos del Magdalena y el Atlántico los más afectados. Lo peor del cuento es que Electricaribe ha asumido un silencio administrativo frente al tema.

De la misma manera lo ha hecho con una significativa cantidad de quejas, reclamos, recursos y solicitudes (PQRS) que según la Superintendencia de Servicios, en el 2015 alcanzaron la cifra de 1.491.292, persistiendo la causal referida a errores de lectura con un aumento considerable del 370% con relación al 2014.

El problema entonces no radica en la morosidad de los costeños, sino en el no pago de Electricaribe, a las empresas intermediarias que le venden la energía, como XM entre otras, lo cual refleja un problema de manejo administrativo, pues otra verdad inobjetable, es que Electricaribe, es ineficaz, ineficiente, en el manejo de los recursos girados por los fondos del Ministerio de Minas y Energía, como lo constatan los hallazgos de la Contraloría, en su labor de fiscalización de los últimos años, situación que se ha hecho más notoria durante el gobierno Santos. Entre otras realidades manifiestas.

Lo dijimos en días pasados: si la decisión inminente es intervenir a la empresa, entonces la solicitud que se le hace al Gobierno Nacional es que esta se haga con total respeto de las garantías, con gestión comunitaria, capitalización, donde se consulten las necesidades de la región, de su desarrollo económico y social, apuntándole a una reducción de costos; que quien actúe como agente interventor sea una entidad seria, independiente políticamente, con amplia trayectoria gerencial y que ofrezca un óptimo desempeño del servicio y cubrimiento a toda la zona norte de Colombia.

Urge la voluntad política y el compromiso, en pro no solo de la región Caribe, sino del país como un todo, porque la situación de Electricaribe ya tocó fondo. Se hace necesario definir las condiciones administrativas y el manejo de los recursos del Ministerio (administrados hoy por la electrificadora) o determinar su salida del sector eléctrico de la región. Le llegó la hora al Gobierno de Juan Manuel Santos para que tome determinaciones de fondo y tome medidas urgentes para poner fin a este dolor de cabeza de los costeños.

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