¿Qué tan posible es comprar casa con los elevados precios de Santa Marta?

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Andrés Lafaurie Bornacelli

Andrés Lafaurie Bornacelli

Columna: Opinión

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El sueño de muchas familias por excelencia siempre será tener casa propia. Y no es para menos, tener casa propia brinda estabilidad y refuerza los vínculos familiares.
Es precisamente allí cuando todos quienes quieren comprar casa o apartamento se dan verdaderamente cuenta de la abismal deuda en la que caerán por cuenta de los elevados precios de vivienda en Santa Marta.

Actualmente en la ciudad se pueden encontrar proyectos de vivienda cuyo metro cuadrado oscila desde 1.2 hasta 7.8 millones de pesos, lo cual sin duda resulta escandaloso. Una familia tendría que desembolsar doscientos millones de pesos para comprar una casa estrato cuatro de 80m2.

No cabe duda que comprar bienes raíces siempre deviene en un muy buen y rentable negocio, pues constantemente van adquiriendo valor, cosa contraria a lo que sucede al comprar vehículos automotores ya que estos cada día pierden valor en el mercado. Algún sector de la sociedad y de la academia habla acerca de una burbuja inmobiliaria, no solo en Santa Marta, sino en todo el país y que de estallar sus consecuencias serían nefastas.

Una alta inflación, unos salarios bajos, una educación y salud de mala calidad y extremadamente costosas, sumada a una vivienda con tan absurdos precios, desencadenaría una crisis de proporciones colosales. El Gobierno debe entrar a regular muchos aspectos importantes en el área de vivienda urbana. No solamente respecto a sus precios de compra y venta, sino al valor de los cánones de arriendo que se están llevando un poco más de la mitad de los sueldos de los colombianos trabajadores.

Ahora bien, el problema de la mala prestación de servicios públicos domiciliarios en toda la Costa ha sido lo que se llama popularmente “un baile” de Electricaribe con la sociedad colombiana y con el Gobierno y sus autoridades. No es posible que las instituciones reguladoras y el Gobierno puedan seguir permitiendo semejante vulgar vulneración de los derechos de todos quienes estamos a la merced de estos incapaces operadores de los servicios públicos más básicos.

Debemos seguir manifestando nuestra voz de protesta en contra de los abusos de quienes ostentan una posición privilegiada en los aparatos organizados de poder. Asimismo, seguir haciendo un llamado a nuestros nuevos dirigentes para que de aquí en adelante hagan lo que hace muchos años sus antecesores debieron haber hecho, trabajar por el país.

¡Feliz martes!
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