La travesía de encontrar trabajo en Santa Marta

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Escrito por:

Andrés Lafaurie Bornacelli

Andrés Lafaurie Bornacelli

Columna: Opinión

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Para el mes de septiembre del presente año el Departamento Administrativo Nacional de Estadística –DANE- informó que la tasa de desempleo se ubica sobre 8.5% a nivel nacional y 9.2% para las principales trece (13) ciudades capitales y zonas metropolitanas.


Ciertamente al ver esas cifras me podría preguntar ¿de qué forma miden el desempleo? Más allá de pretender discutir sobre la forma en que se debe llevar a cabo esas estadísticas, lo cierto es que lo que sí percibimos todos los colombianos y particularmente los samarios es la gran dificultad a la hora de conseguir un trabajo, más aún cuando eres recién egresado y la experiencia exigida se vuelve en un tormento a la hora de hallar una oportunidad laboral.

En Santa Marta, así como en muchas ciudades del país, muchos jóvenes se encuentran a la deriva laboral ante la escasez de oportunidades estables y que retribuyan en alguna parte de la inversión hecha en los años anteriores de estudio y sacrificio. El común denominador en la ciudad es ver a muchos compañeros de clases y colegas de profesión en un limbo constante y sin un futuro cercano mínimamente asegurado.

Administradores, diseñadores, ingenieros, abogados, técnicos e incluso médicos han sido de los tantos grupos afectados por la poca oferta laboral en la ciudad, gran parte de ellos entre los 23 y los 45 años de edad. Muchos ven una oportunidad al partir a nuevas plazas como la vecina Barranquilla o la capital Bogotá en aras de conseguir un empleo y a la espera de un mejor y más promisorio futuro.

Es triste y ciertamente decepcionante que la búsqueda laboral tenga su propia tabla de medición en la cantidad de conexiones o ’palancas’ que una persona pueda tener. Sí, tener conexiones no tiene nada de malo e incluso muchos dirán que ’lo malo de la rosca sea no estar en ella’, pero lo cierto es que hay un problema muy grande cuando la conexión o la ’palanca’ tiene más prelación o mejor derecho que la misma meritocracia o la respectiva idoneidad para el cargo.

Si bien es cierto que las empresas privadas han hecho inversiones considerables en cuanto a la creación de nuevos puestos de trabajo, no es menos cierto que han sido completa y totalmente insuficientes sus esfuerzos ante la gran cantidad de profesionales y técnicos capacitados en busca de una oportunidad laboral.

Muchos de los jóvenes recién egresados se deben sentir decepcionados ante este desolador paisaje en el que muchas veces las únicas opciones se debaten entre no trabajar o regalar su trabajo. Esta sociedad demanda una profunda y responsable intervención del Estado y de la empresa privada para que generen los puestos de trabajo necesarios para garantizar una sociedad próspera social y económicamente.

Esto es un jalón de orejas para todos aquellos ordenadores del gasto, funcionarios públicos y empresarios por cuanto exigimos de ellos una evaluación objetiva de las capacidades de la persona al momento del proceso de escogencia en una licitación o en una vacante laboral. Cambiemos la creencia de que quien no conoce o no tiene ’palanca’ no puede conseguir un trabajo digno.

¡Feliz Martes!
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