La decisión de los colombianos se respeta

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Escrito por:

Honorio Henríquez Pinedo

Honorio Henríquez Pinedo

Columna: Opinión

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El domingo pasado, miles de colombianos salieron a las urnas a ejercer su derecho al voto y expresar así su posición frente al acuerdo firmado entre Juan Manuel Santos y las Farc.


Producto de ello, la decisión de la mayoría de los votantes se inclinó hacia la no refrendación de esas 297 páginas, llenas de premios y concesiones inaceptables para el pueblo colombiano.

Una semana después, no solo vemos como el nuevo Nobel de Paz falta el respeto a los 6 millones y medio de colombianos que dijimos No, tildándonos de ignorantes por la decisión que tomamos, sino que ahora algunos ministros del gobierno actual, proponen que se realice por segunda vez un plebiscito y se someta a consideración el dichoso acuerdo con unos cuantos retoques, desconociendo así la voluntad de todos aquellos colombianos que rechazamos la entrega del país a las Farc.

Vale la pena resaltar, que fue el mismo Comité Noruego del Nobel quien mediante comunicado de prensa asegura que el Gobierno Nacional está obligado a construir un nuevo acuerdo con cambios de fondo que permitan lograr una paz que una a todos los colombianos.

Adicionalmente, asegura el Comité que, el domingo pasado, no se votó en contra de la paz sino de un acuerdo específico. El resultado del domingo rechazó los textos de La Habana, pero reafirmó el deseo que tenemos los colombianos de conseguir la paz.

De la misma manera, es inaceptable que miembros del Gobierno propongan que solo se realicen modificaciones en los puntos que a ellos les parezcan viables y que además, amenacen con el retorno de la violencia de no hacerse en el tiempo deseado por ellos. ¡Del afán no queda sino el cansancio!

Seguiremos insistiendo en que lo acordado requiere soluciones jurídicas y económicas, encaminadas a eliminar el narcotráfico, dirigidas a los guerrilleros que no hayan cometido delitos de lesa humanidad; así mismo, es de vital importancia la liberación de todos los secuestrados, la entrega de los niños reclutados y de los bienes y fortuna de las Farc para la adecuada reparación de las víctimas.

Por ello, es necesario recordarle al presidente Santos que la decisión de los colombianos se respeta y que ningún premio internacional le da derecho a pasar por encima de la voluntad de todo un pueblo, que votó a conciencia y que pidió corregir el contenido de ese acuerdo que atentaba contra nuestra democracia. Ya llegó el Nobel; ahora corrijamos los acuerdos para que llegue la verdadera paz a Colombia.

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