Prisionero de conciencia

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Escrito por:

José Lopez Hurtado

José Lopez Hurtado

Columna: Opinión

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El tema se enlaza, en gran manera, o por lo menos así lo estimamos, con la esterilización forzosa de más de 300.000 mujeres indígenas de la etnia Ashaninka de Perú en 2002, quienes "bajo presiones, amenazas e incentivos engañosos", fueron compelidas a practicarse ligaduras de trompa y vasectomías, dentro de un supuesto plan masivo de salud pública, orquestada por el régimen de Fujimori, lo que les impidió adoptar una decisión informada y libre sobre sus hijos en formación.


Un encubierto y criminal plan de genocidio, en una sola palabra, sobre el cual la justicia internacional ha demorado en tomar una decisión definitiva, a pesar de la lucha de los organismos de defensa de derechos humanos y los propios tribunales de ese país.

Algo similar en este campo, ha venido pasando en Cuba, en donde la defensa de las criaturas en gestación, ha sido asumida, casi en solitario, por un valiente activista, acusado de denunciar el sistema sanitario y condenado por ello a 25 años de prisión, por ser considerado una amenaza para el estado y de haber sido parte en 2003 de la llamada "Primavera Negra", en la que disidentes conocidos como el "Grupo de los 75", fueron acusados de conspiración junto a Estados Unidos.

Acaba de recibir el Premio HazteOir 2016 en España, pero el régimen castrista le impide salir de la isla para viajar a Madrid a recibirlo el próximo 15 de octubre, lo cual ha generado un movimiento internacional de respaldo al galeno cubano.

En 1997 crea la Fundación Lawton por los Derechos Humanos y desarrolla su actividad a través de la desobediencia civil no violenta.

El régimen de los Castro, debió dejarlo en libertad en 2011, tras la mediación del Vaticano.

Los resultados de sus investigaciones científicas son tan espeluznantes, como el propio tratamiento de prisionero político, que el régimen comunista le ha dado.

Prisionero de "conciencia", ha preferido llamarlo Amnistía Internacional.

Descubrió que el fármaco Rivanol, criminal método para destruir la vida, se suministra indiscriminadamente a las mujeres cubanas y que al ser administrado, separa la membrana amniótica de las paredes del útero y estimula las contracciones uterinas, forzando la expulsión del feto. Si a las 48 horas no se ha producido, lo cual pocas veces ocurre, entonces se repite la dosis, pero si tampoco se produce el aborto, entonces se realiza una micro-cesárea exprés.

Pero el investigador además, descubrió y denunció a la comunidad científica internacional, que el sistema de salud cubano, completaba los letales efectos de la droga, con su falta de asistencia al neonato, como para acabar de darle un toque dantesco al asunto.

Cuba despenalizó el aborto en 1936 y lo legalizó en 1965.

Tanto en Perú como en Cuba, estos episodios son parte de la historia infame contra los derechos humanos de los más indefensos, pero sobre todo, como lo anunció el doctor Oscar Elías Biscet, corresponde a un "método repulsivo y amoral por su alta efectividad".

Ese es su nombre, el doctor Oscar Elías Biscet, a quien no dejan salir de su país a recibir el premio, por su apostolado en favor de los más indefensos, que todavía no han nacido.

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