¿La voz del pueblo es la voz de Dios?

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Escrito por:

Andrés Lafaurie Bornacelli

Andrés Lafaurie Bornacelli

Columna: Opinión

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Sí, y no es así solo por haber ganado el No en la reciente y aún caliente votación al plebiscito que buscaba refrendar los acuerdos firmados en La Habana, es así porque así lo establece la Constitución Política de Colombia, es así porque unas veces se gana y otras se pierde y aquí ganó la democracia, sea cual sea su color.

Más allá de la eterna pelea entre Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, aquí no es dable interpretar esto como una victoria o una derrota de un partido sobre otro, sencillamente se trata aquí de aceptar la voluntad del pueblo colombiano que dijo No a los acuerdos de La Habana, más no a la Paz.

Al votar por solo dos opciones no hay lugar para grises y de los resultados del pasado domingo sólo nos queda en evidencia que no todos los que votaron por el SI son del Gobierno, ni todos los que votaron por el NO son uribistas. Además, tampoco podemos esconder el hecho de que muchos de los que votaron Si, no estaban de acuerdo con la totalidad de lo pactado en Cuba, sino que además el aparato del Gobierno y la presión de los funcionarios públicos que impulsaban la campaña del SI, no dio los frutos que el Gobierno y las Farc esperaban.

Cierto o no el hecho que existiera alguna presión de las Farc o del Gobierno sobre la población para votar en favor del Sí, es evidente que las fuerzas políticas que estaban en favor del Si no pudieron convencer al pueblo colombiano, lo que sí no está en duda es que el pueblo le dio una bofeteada a las Farc y a los demás grupos terroristas que pretenden lograr un acuerdo con el Gobierno. El mensaje es claro: no a la paz a cualquier precio.

La paz no tiene un dueño que la pueda enajenar a su antojo y según su proceder, la paz pertenece a cada uno de los colombianos, inclusive a quienes votaron por el No y de ahí es donde debemos partir, del respeto por las diferencias étnicas, políticas o ideológicas, y así todos caminar de la mano hacia la misma dirección, una que nos dé la paz que el pueblo ha estado buscando por los últimos 60 años.

No puedo terminar sin llamar la atención a los políticos locales, pues con estos resultados deben tener claro que los votos no se ganan con mercados o pasteles, mucho menos con una papayera en época de elecciones, los votos se ganan trabajando por y para el pueblo y no buscando sus intereses particulares, más aún cuando varios de ellos apoyaron el SÍ sólo en busca de votos para su próxima candidatura.

No caigamos en pasiones, en odios ni resentimientos, colombianos somos todos y siempre debemos ir de la mano.

¡Feliz Martes!

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