Los enemigos de la paz

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Escrito por:

Eliecer Avendaño Restrepo

Eliecer Avendaño Restrepo

Columna: Nueva Misión y Visión

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En este país es de conocimiento público quienes son los más connotados enemigos de la Paz y las razones que esgrimen para continuar desangrando la nación,
que permanece impávida ante tanto descaro en defensa de la continuidad del conflicto, ya que de firmarse la Paz, se vería disminuida sus posibilidades de llegar nuevamente a ungirse como primer mandatario o que uno de sus áulicos llegue a serlo y le permitan ser el poder detrás del trono.

No quieren la Paz, sino la guerra, porque ella nutre su vida política y su vida pública y privada con los beneficios que les produce la confrontación entre colombianos, en particular porque continúan ejerciendo una jefatura sobre quienes en su génesis humana o social, siempre han vivido con el rencor culposo y de conveniencia, que se traduce en poner le cabeza y el cuerpo de otros para que defiendan con la vida sus tesis aparentemente democráticas y nacionalista, ya que estos son de la clase de los desechables que sólo unos sirven para defender y otros para atacar a la sociedad construida por los preclaros y epónimos líderes mesiánicos que su verdad mentirosa y su propaganda negra los mantiene en constate enfrentamiento mediático con el gobierno con el propósito de recibir las mieles de la publicidad como defensores de la institucionalidad y la justicia, que ellos como corsos modernos han vapuleado y tratan como falsa y acomodada cuando se trata de ellos.

La guerra la ven como la plataforma política, social y económica, la fábrica de beneficios personales, por eso azuzan sus contingentes de adaptados a la violencia geno- historica como pregoneros de las nuevas muertes que le debe ofrendar el conflicto, para que su imagen incólume, permanezca lúcida y brillante, mostrando las muchas razones que esgrimieron en los medios de comunicación, para que se usase la fuerza para acabar la violencia, porque no tiene ninguna importancia los muertos colombianos de tercera ni los de cuarta los cuales son los servidores de una casta que está llamada a gobernar.

Las condiciones del mundo actual y el descenso económico del país, donde la inversión social ha sido reducida, mientras las necesidades aumentan, no permiten que se continúe el gasto en algo improductivo, que mantiene tiempo y dinero en gran escala dedicado en actividades destructivas por complacer a unos la venganza, a otros la vergüenza de no haber podido y a otros la utilización del argumento de salvar a Colombia, con las armas, cuando sólo la convivencia pacífica puede desarmar los corazones y motivar lo productivo para vivir como siempre hemos soñado.

Colombia necesita la Paz y la buena convivencia, para que esos negros nubarrones que cubren las intenciones de construcción de una nueva sociedad sean iluminados con el amor patrio de todos los ciudadanos.

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