Caminando

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Escrito por:

Andrés Quintero Olmos

Andrés Quintero Olmos

Columna: Pluma, sal y limón

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Esta semana he estado recorriendo algunas partes del Caribe en busca de respuestas. Y como siempre las respuestas no llegaron, sino que más bien se multiplicaron las preguntas ante la evaporación de los sueños.


En los últimos días estuve metido en algunas bahías del Tayrona, como lo son Chengue, Neguanje o Cinto. Muy triste tener que observar que en cada metro cuadrado de algunas de sus playas haya encontrado más basura que arena blanca. Caminando entre botellas de aguardiente, latas de cerveza águila y chancletas desmembradas como si la indolencia fuera nuestro paisaje coralino.

Por los lados del Cabo y de Arrecifes, el Tayrona se ha convertido en una gran finca de casitas de madera donde muchos, tantos nacionales como extranjeros, vienen a hacer paseo de ollas con todo tipo de plásticos y sin gran cobertura de canastas de basuras.

La gente duerme bajo el sol de las sintéticas carpas y en hamacas sudadas frente a unos ariscos burros y caballos que –literalmente- excrementan la selva y destruyen con su paso la vegetación. Desde la entrada del parque todo es un lío y el pago del ingreso es igual de desordenado que el de una EPS. En general, ¿por qué no reducir el acceso al parque y establecer unas cabañas ecológicas sin sacrificar el confort de los turistas?

También estuve caminando por los inexistentes andenes de Barranquilla. Siempre sorprendiéndome ante el hecho incontrovertible que la Arenosa ha avanzado por el buen camino y hacia latitudes que podría convertirla en la nueva sorpresa Caribe.

Asombra cómo la ciudad ha venido creciendo a pesar de no tener muchos atractivos turísticos y ser tierra de migrantes. Siendo ella la más destacada dentro del triste panorama urbano que nos ofrece Santa Marta, Valledupar, Riohacha o Sincelejo, entre otros. Pero no todo es color de rosa: Barranquilla quizás esté confundiendo desarrollo con cemento y automóviles.

¿A dónde están las ciclovías o los parques, bosques o jardines que tengan más vegetación que asfalto? ¿A dónde están las calles peatonalizadas? ¿Cómo puede la ciudad pretender que sus vías residenciales sean al mismo tiempo sus vías arterias? Muy bien que construyan rascacielos, ¿pero sobre la misma calle de barrio? ¿A dónde están las avenidas arborizadas con amplias aceras que atraviesan la ciudad? ¿A dónde está el transporte fluvial que conecte el norte con la triste Soledad? Falta urgente que la Alcaldía pise el acelerador en cuanto a la renovación del centro histórico, de Barlovento o de los alrededores de la Intendencia Fluvial, etc. ¿Qué están haciendo con el Lago del Cisne? ¿Por qué están usando motobombas para aumentar artificialmente su nivel? A la Barranquilla actual, todos la admiramos por su positiva transformación, y más frente a Bogotá, pero su metamorfosis también debería ser cívica e igualitaria, ¿quid de su transporte público?

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