Premisa ineludible

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Wilfrido De la Hoz

Wilfrido De la Hoz

Columna: Opinión

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Después de leer las 297 páginas del texto apócrifo –sin firmas- acordado entre el Presidente de Colombia y los miembros del Secretariado del Estado Mayor Central de las Farc, encuentro que casi todos los medios de comunicación y redes sociales del país están metidos en el acuerdo final, algunos de ellos opinando de manera superficial.


Este hecho se tornó en una premisa ineludible de opinar, dada la gran importancia que encierra para nuestro pueblo. Las acciones de campaña van dirigidas a explicar el texto del acuerdo al pie de la letra, porque se cree que ese mamotreto – libro o cuaderno en que se apuntan las cosas que se han de tener presentes, para ordenarlas después – va a resolver muchos problemas sociopolíticos. Pero recordemos que no hay texto más claro y preciso que Los 10 Mandamientos de la Ley de Dios; por lo tanto, si acogiésemos lo que allí está escrito, no sería necesario escribir tanta vascuencia.

Las ideas escritas en el acuerdo acerca de las operaciones de titulación de la tierra rural, no dejan de ser eso: ideas, porque la sociedad colombiana está informada que más de medio país encierra bienes mostrencos, es decir, inmuebles vacantes o sin dueños conocidos, los cuales por ley pertenecen al Estado. Otra cosa es que se crea que esas tierras son de nadie y que, ahora sí, el Gobierno va a construir allá carreteras 4G, megacolegios, hospitales de III Nivel y otras maravillas más. Esa emotiva explicación la reciben los colombianos con sarcasmo, porque en la otra Colombia no hay nada de lo que se dice van a construir allá donde canta la rana.

Las banderas que se ondean para promocionar el apoyo o rechazo al texto acordado, no pasan de ser impulsos emotivos, porque el contenido racional de sus argumentos es escaso debido a lo poco comprensible de ese texto y de la obstinada intencionalidad de las Farcde imponer las ineludibles premisas socialistas, mediantes silogismos peligrosos y, al parecer, no detectados por cándidos negociadores del Gobierno; cosa que pondrá en riesgo nuestro sistema democrático.

Para los negociadores les pareció muy bonita la palabra implementar, es decir, expedir leyes o adecuar algunas ya existentes para llevar a cabo lo escrito. Ahí está el problema, porque se deberán crear también muchas comisiones, subcomisiones y otras figuras administrativas que obligatoriamente tienen que llevar la aprobación y firma de las Farc. Nada se podrá implementar sin el visto bueno de las Farco como se llamen.

He escuchado a muchas personas diciendo ingenuamente que prefieren ver a los guerrilleros en el Congreso que echando balas. La otra premisa es que el alcance de la toma del poder es inconmensurablemente ominoso comparado con una expresión que acepte el fracaso. Ejemplos hay varios en nuestro vecindario. También he leído muchas frases como estas:

“Estamos frente al sistema de cogobierno formado por el Presidente elegido por el pueblo y la autoridad delegada a las Farcpor el Presidente”.

“De acuerdo con el acuerdo, las decisiones de política estatal en Colombia tienen que acordarse con representante de la autoridad de las Farc”

“Reclamar derechos, denunciar abusos de poder en medios de comunicación, no hace cosquillas al dictador que puede hacer lo que le dé la gana”

“De acuerdo con el acuerdo, Colombia será atrapada por el Socialismo en una o dos generaciones más, tal como lo han pregonado sus líderes.”.”.

La conclusión del silogismo es que el Estado colombiano ha sido vencido por las Farc, eso se nota cuando Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Órganos de Control están tristemente entregados. Hoy no se puede decir que está contra las cuerdas, sino que está inerme, tendido en la lona, y la cuenta final ya va en siete segundos, para los diez del nocaut fulminante.

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