El sí: salto al vacío

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Escrito por:

José Lafaurie Rivera

José Lafaurie Rivera

Columnista Invitado

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La propaganda oficial muestra la opción del No como un “salto al vacío”, con consignas “pambelianas” –“La paz es mejor que la guerra”, amenazas de debacle urbana, de cincuenta años más de violencia y de la última oportunidad. Después de eso... el vacío.


Yo creo que es el voto por el SÍ el que representa un salto al vacío de las innumerables e inmerecidas concesiones a las Farc, si es cierto que no tenían capacidad de negociación por la presión de nuestra Fuerza Pública, así sigan vociferando –cañando– que no llegaron vencidos y hayan intentado demostrarlo con acciones terroristas para presionar al Gobierno en los momentos de crisis. Al final, el Gobierno les “cogió la caña” y se dejó presionar, más no tanto por la extorsión armada, sino por sus afanes por pasar a la historia.

Yo canté mi voto por el NO en esta columna, antes de que se conociera del Acuerdo Final. A pesar de ello, mi preocupación por el país y por el campo, además de un compromiso editorial, me llevó a leer y releer el impresionante Acuerdo Final.

Sí. Es impresionante su extensión, complejidad, elaboración y, aunque parezca baladí, en su obsesión, casi cantinflesca, muy bolivariana, por el desdoblamiento de género (La RAE lo considera artificioso e innecesario), que, imagino, hará sonreír a los –y las– angloparlantes, que tienen que conformarse con un solo artículo –the– para todo. Me impresiona su nombre tramposo, que hoy está detrás de la inconformidad por la prepotente desobediencia a la Corte.

Me impresionó el listado de órdenes al Gobierno, que deberá cumplir convertidas en mandato constitucional. Me impresiona la cantidad de planes, programas, comités y organismos que tendrán que llenarse con burocracia. De solo pensar en el chantaje actual de las consultas previas, me impresiona la institucionalidad comunitaria, omnipresente y empoderada, sobre todo en el manejo de lo rural. Me impresiona la falta de realismo de una reforma rural, dizque integral, pero centrada exclusivamente en la economía campesina.

Me impresiona la minucia reglamentaria, pero más las parrafadas de declaraciones de principios, que lucen inocentes, pero esconden una noción nueva y diferente de democracia.

Dictado para su aprobación en el Congreso, me impresiona el Proyecto de Ley de amnistía e indulto, pues pese a la satisfacción de la fiscal Betsouda por la exclusión de amnistías e indultos para delitos de lesa humanidad, habrá indulto efectivo para los ya condenados y las irrisorias penas serán también una amnistía efectiva.

Me impresiona la plata. Con una economía en declive, corrupción en ascenso y un Gobierno vacilante frente a la reforma tributaria, cómo cumplir lo acordado si damos el salto al vacío del SÍ en el plebiscito.

Me impresiona que Colombia no se impresione, o lo haga cuando alcance a entender el Acuerdo..., después del plebiscito.

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