Segundo acuerdo de paz en Colombia

Columnas de Opinión
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Escrito por:

José Manjarrés Fontalvo

José Manjarrés Fontalvo

Columna: Opinión

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Transcurrían los años de 1957, después de una guerra política generalizada; los colombianos cansados de la guerra de guerrillas,
las desapariciones, masacres y homicidios, plantean la urgente necesidad de acabar con la guerra fratricida que había sumergido a la nación en la desolaciones, angustias y desespero y buscando por un mejor vivir; es entonces cuando el Gobierno en cabeza del general Gustavo Rojas Pinilla producto de esta violencia, y que para la época había entregado su Gobierno a una junta militar, convoca a un plebiscito para reformar la Carta Política de 1986, emplazando a los colombianos a participar y decidir sobre esta propuesta, es entonces cuando los partidos políticos tanto el liberal en cabeza del líder político Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez en representación de partido conservador, acuerdan de un pacto de no agresión por espacios de 16 años que transcurren entre 1958-1974,donde se alternarían milimétricamente cada 4 años los gobiernos a nivel Nacional Departamental y Local, lo que se denominaría el Frente Nacional ;es así cuando el domingo 1 de diciembre 1957, la sociedad colombiana sin distingo de clases acude masivamente a las urnas, dando un sí rotundo a esta propuesta que trajo consigo entre otros, a que las mujeres por primera vez pudiesen tener los mismo derechos políticos de los hombres y poder elegir mediante su voto a sus candidatos de sus preferencias, así mismo, esta reforma trajo la responsabilidad compartida de los partidos tanto liberal como conservador en la toma de decisiones que afectan a la población; inclusive incluyendo el 10 por ciento del presupuesto nacional a la educación pública, después de este panorama alentador podemos decir que lo bueno y oportuno del Frente Nacional fue su tarea positiva para contener la sangría del cuerpo social de la nación, ocasionada por la violencia política. Hoy podemos decir sin temor a equívocos que los colombianos después de más de 50 años de dolor, intolerancias, irrespeto, violación de los DD-HH, discriminaciones, estamos de punto de participar y decir sobre el segundo acuerdo de paz con los grupos insurgente o al margen de la ley, que traerá como consecuencias entre otros la terminación del conflicto armado interno, la dejación de armas, y la reintegración a la vida civil y política del país por parte de estas organizaciones ilegal. Hay que recordar que este espacio de participación efectiva de los colombianos, es un derecho consagrado en nuestro estatuto supremo reseñado en los artículos 22 y 40 en concordancia con la Ley 134 de 1994; denominada Participación Ciudadana, cuando no enseña cuáles son los mecanismos de participación de la sociedad en la tomas de decisiones que lo afectan, incluyendo el plebiscito; donde el Presidente de la República con la firma de todos los ministros, podrá convocar al pueblo para que se pronuncie sobre la política del ejecutivo que no requieran aprobación del congreso, es importante resaltar y ponderar el esfuerzo que ha hecho el actual gobierno del presidente Juan Manuel Santos, en acabar con la guerra y buscar la convivencia pacífica, la reconciliación, conciliación y perdón para generar una cultura de paz que conlleve a consolidar la misma. Extendiéndole mi tarjeta de invitación muy respetuosa a esta gran cruzada proselitista, y renacer la esperanza de un mejor estar en familia como núcleo fundamental de la sociedad.
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