De qué tipo de familia estamos hablando

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com

Un mar de confusiones sumado a un modelo de intolerancia y con un altísimo grado de desconocimiento, es la especie de coctel Molotov que explotó la semana anterior en las principales ciudades del país. Entender los diversos componentes de esta explosiva combinación no es una tarea nada fácil porque la razón parece que es lo que menos importa y son las emociones, informadas o no, las que dominan el espíritu de quienes salieron a protestar.
Para no hablar del terrible oportunismo del partido de la oposición, que utilizó políticamente el momento para aumentar el apoyo ciudadano a su propuesta de no al plebiscito. Pero serenamente, es bueno empezar a clarificar elementos no para imponer posiciones sino para contribuir a mostrar realidades, para que después con ellas cada individuo tome la posición que crea la adecuada.

Empecemos por el tema de la familia. Esa que predica la iglesia católica y las otras cristianas, conformada por un hombre y una mujer y unos hijos. No es sino mirar desprevenidamente si este es el único tipo de familia que encontramos en nuestra sociedad, en la supuestamente más desarrollada, sobre todo. Cuando caminaba esta mañana por el parque El Virrey, delante de mí iba un hombre joven llevando a su pequeña hija en un triciclo y le anunciaba que Iban a visitar a Claudia que los estaba esperando. Obviamente no era la esposa y madre de la pequeña sino la novia del señor. Eso no solo no tiene nada de malo sino que es mucho más frecuente de lo que estas religiones y muchas personas no quieren aceptar: del matrimonio nació la pequeña, pero se divorciaron y él ya tiene novia, que probablemente quiere mucho a la hija de su novio porque con seguridad también tienen hijos de su unión anterior.

Como se compone esta familia cuando se llevan bien: de un hombre, una mujer, los hijos de él y los hijos de ella hasta que lleguen los retoños de los dos. Pero esta es la menos conflictiva, en algunos casos. Pero que tal el número creciente de niños a los que no solo no viven con su madre porque por alguna razón está en el ICBF y no aparece ningún padre. Eso es lo que muestra la información de esta institución que busca a los familiares de estos seres humanos que son desde bebés hasta adolescentes. Es decir, niños y jóvenes cuya familia ha sido el ICBF.

Pero además más del 30% de los hogares colombianos se caracterizan porque no hay padre presente sino una mujer catalogada como cabeza de familia, porque su compañero la abandonó olímpicamente y no la ayuda a levantar a sus hijos. Para no hablar de los hogares unipersonales cuya proporción crece como espuma en este mundo de hoy. Pero aun los supuestos modelos, con padre, madre e hijos, pero cuyo esposo tiene otras mujeres y va intermitentemente al hogar hasta que desaparece. O está, pero los fines de semana y su dinero es para sus amigos, amigas, etc. Eso sí va a la iglesia con su mujer e hijos para mostrarle al mundo y a él mismo que ha conformado la familia perfecta. Y para no prender el absurdo avispero no había hecho mención de otra realidad: las familias de parejas del mismo sexo con hijos o sin hijos.

Este mundo diverso es la realidad de la familia colombiana de hoy así que aferrarse a una realidad que cada vez existe menos, es vivir en Marte, pero de paso hacerle daño y ser intolerante con mucha gente que se aparta del modelo de familia ideal.
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