No confundan la gimnasia con la magnesia

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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

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Si hay algo que ofende a muchos ciudadanos de este país, es que a veces los medios, pero siempre los políticos en ejercicio, crean que el resto de los colombianos somos idiotas. Pero resulta que no y menos en una sociedad donde solo el vivo, en el buen sentido de la palabra, sobrevive en este torbellino nacional.
Lo que acaba de suceder con las posibilidades de los candidatos a la Presidencia que abierta o veladamente se han lanzado al ruedo es increíble.

Salió la semana anterior una encuesta de Semana- RCN y otros, realizada por Ipsos, en la cual le iba bastante mal a estos personajes. Nada menos que el 30% de la población no pensaba votar por ninguno de ellos y los porcentajes de todos eran muy bajos. Estos resultados nos indujeron a muchos a convencernos que la opinión era muy inteligente y sabía de antemano, que lo que se venía en el país iba a ser muy complejo y se requería otro tipo de líderes en la Presidencia de la República.

Pues resulta que exactamente una semana después, se ha divulgado otra encuesta donde muestra los resultados opuestos, todos con porcentajes muy altos de aprobación, supuestamente en su carrera por la Presidencia. Pero lo que no dicen es que esta última no pregunta por intención de voto sino que muestra la proporción de aprobación y desaprobación de cada uno y de acuerdo con esos resultados, los posiciona en la carrera a la Presidencia.

No es lo mismo como piensa votar la gente que los niveles de aprobación que tienen los precandidatos. Y a menos que nos demuestren lo contrario seguiremos pensando que se está confundiendo la gimnasia con la magnesia. ¿No será que a Germán Vargas nuestro vicepresidente candidato, le cayó como un baldado de agua fría, la baja intención de voto que registró en la encuesta anterior y peor aún, que Petro lo igualara?

Como se sabe que el poder en este país no está muy bien repartido y que ser un Vicepresidente candidato lo ubica en una situación de privilegio, como al Procurador en plena campaña sin sonrojarse, no debería sorprendernos estas obvias diferencias que se presentan como similitudes. De pronto los mismos precandidatos propician estas confusiones para sentirse que van mejor de que muestran medidas prematuras, pero más ajustadas a lo que aspiran.

Es demasiado temprano para empezar a medir candidaturas presidenciales cuando faltan dos años. Eso lo dicen las personas y empresas que saben de eso. Segundo, la favorabilidad y la intención de voto no son iguales. Así que pilas. No nos dejemos meter los dedos en la boca antes de tiempo y pensemos muy bien si en lo que se viene, abrir un camino hacia la paz, se necesitan los mismos personajes de siempre porque definitivamente no se requerirá más de lo mismo.

De todas maneras, por lo menos nos hemos dado cuenta que ciertos personajes creen que pude confundir la gimnasia con la magnesia y todos felices.

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