Una corte austríaca

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Andrés Quintero Olmos

Andrés Quintero Olmos

Columna: Pluma, sal y limón

e-mail: [email protected]

Esta semana propongo irnos para Austria.


Hace pocos días, la Corte Constitucional de ese país ordenó la anulación de las elecciones presidenciales del pasado 20 de mayo, por irregularidades en el recuento de votos, exigiendo la repetición completa de la segunda vuelta de los comicios en toda la nación.

Esta Corte expresó lo siguiente: “las elecciones son el fundamento de la democracia y es el deber del tribunal mantener en funcionamiento ese fundamento (...) nadie es perdedor y nadie es ganador. Solo tenemos un objetivo: fortalecer la confianza en el Estado de derecho y en la democracia (...) Las elecciones no son un juego”. El tribunal sentenció que, según varios testigos de mesas de votación, no se cumplió a cabalidad la ley en cuanto al momento y la forma de contar unos 77.929 votos. Según la declaración del Presidente del Constitucional, existieron negligencias e irregularidades, es decir, sólo defectos formales, y no fraudes. A pesar de esto, se decretó repetir las elecciones el próximo 2 de octubre.

Esto es Austria. Ahora volvamos a Colombia.

Aquí hay miles de pruebas de cómo, en las últimas elecciones presidenciales, predominó la compra de votos, la publicidad abusiva, la manipulación de mesas de votación y la alteración en los conteos. Sin embargo ningún tribunal se atreve a analizar la verdadera legitimidad de nuestros resultados electorales. No finjamos, todos sabemos que nuestra democracia apesta a dinero sucio, mafias y corrupción estatal, pero aquí no pasa nada. Es tal la situación de estafa electoral que hasta las FARC, desde La Habana, están preocupadas vis a vis de su futura participación en política. Por eso, recientemente, pactaron con el Gobierno la creación de una “misión electoral especial” que deberá sentar las bases de una reforma al régimen electoral con el objetivo de igualar sus derechos electorales con el resto de las fuerzas existentes.

Necesitaríamos que la Corte Constitucional austríaca venga aquí a vigilar y valorar nuestros comicios. Si allá por vicios formales de unos cuantos votos anulan las elecciones presidenciales, aquí el tribunal austríaco no dudaría en cancelar todas las elecciones desde hace más de medio siglo. Comenzando por las influenciadas por los carteles del narcotráfico, pasando por las afectadas por la farcpolítica y la parapolítica y terminando por las miles que han dependido de la maquinaria y la recurrente compra de mentes.

Ahí está la diferencia. Por eso, Austria es Austria y Colombia es Colombia.

Adenda: El himno de las Farc resonó esta semana en el Congreso colombiano y se reprodujo un video propagandístico de esta organización terrorista. Los que ayer se escandalizaban por la presencia de paramilitares en el Parlamento hoy callaron. Por eso, esta pluma les dice con vehemencia lo siguiente: ¡hipócritas!

Más Noticias de esta sección

Publicidad