UN., ante una posible expropiación de terrenos

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Escrito por:

Jorge Giraldo Acevedo

Jorge Giraldo Acevedo

Columna: Opinión

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El principal centro de estudios superiores del país, la Universidad Nacional de Colombia, que el próximo año celebrará 150 años de creada, afronta en esta precisa época una situación de alerta ante la posible expropiación de terrenos en la sede bogotana principalmente por las pretensiones de la Empresa Nacional de Renovación Urbana Virgilio Barco y lo proyectado en una modificación excepcional del Plan de Ordenamiento Territorial, en el marco del Proyecto de Renovación Urbana del Centro Administrativo Nacional, CAN.

No es la primera vez que trasciende un propósito de expropiación de terrenos en la UN.; durante los últimos 50 años se han presentado numerosas iniciativas con esos mismos propósitos.

Aunque se pretende presentar el negocio inmobiliario de unos cuantos como de interés de la mayoría, existen otros estamentos que aseguran que es prioritario el derecho a la educación y la salud que representan la universidad y el Hospital Universitario Nacional.

Para llevar a cabo este proyecto y quitarle más de 93 mil metros cuadrados al área del terreno de la Universidad Nacional de Colombia se requiere la modificación del POT por la vía excepcional, en el marco del llamado “Plan Maestro” del Distrito Especial.

Pero, según varios profesionales, como el abogado Pablo Cáceres, siempre han sostenido que mediante el cambio de destinación de estos terrenos donados se incurriría en una ilegalidad, porque está claro que se encuentra en oposición a la legislación colombiana.

El profesional del Derecho para tal efecto recuerda que la Constitución Política de Colombia en su Artículo 62 es demasiado clara sobre el particular. Anotó que la norma establece, “El destino de las donaciones intervivos o testamentarias, hechas conforme a la ley para fines de interés social, no podrá ser variado ni modificado por el legislador, a menos que el objeto de la donación desaparezca. En este caso, la ley asignará el patrimonio respectivo a un fin similar. El Gobierno fiscalizará el manejo y la inversión de tales donaciones”.

Sostienen los estudios del abogado Pablo Cáceres, que los terrenos de la Universidad Nacional de Colombia y su principal sede en Bogotá, tienen una relación directa con el legado del millonario hacendado J.J. Vargas. Antes de morir, el 6 de diciembre de 1922, el hacendado José Joaquín Vargas Escobar entregó su testamento en sobre cerrado y lacrado ante el notario tercero de Bogotá; en ese manuscrito, estipulado en la escritura pública 1055 del 25 de julio de 1937, queda claro que la Hacienda El Salitre –conformada por 13.440.000 metros cuadrados, ubicados entre las calles 68 y 22 y las carreras 30 y Boyacá– sería distribuida entre instituciones sociales, bajo la albacea (o administración) de la Junta General de la Beneficencia de Cundinamarca.

Como si la afectación de los terrenos de la Universidad Nacional de Colombia fuera poco, la propuesta del Proyecto de Renovación Urbana del CAN amenaza con reducir significativamente zonas verdes articuladas al Parque Metropolitano Simón Bolívar. En riesgo también está el lote de la Beneficencia de Cundinamarca, que es parte de la donación hecha a la ciudad por el hacendado José Joaquín Vargas Escobar, hace 79 años.

En Wikipedia, la enciclopedia libre, se informa que “la Universidad Nacional de Colombia es una universidad pública y autónoma de orden nacional colombiana. Fue establecida por Ley en 1867 por el Congreso de los Estados Unidos de Colombia. Su trayectoria, influencia histórica, tamaño y capacidad de investigación la convierten en uno de los centros académicos más importantes de Colombia y uno de los más destacados en América Latina. La Universidad Nacional de Colombia es la de mayor producción científica y la mejor del país según numerosas clasificaciones”.

Para confirmar la importancia, desde el punto de vista educativo en el nivel profesional, un informe de la revista “Semana”, (14.06.2016), notificó que la Universidad Nacional de Colombia subió tres puntos ubicándose en el puesto número 10 entre las mejores universidades de América Latina, según la compañía británica Quacquarelli Symonds (QS).

La metodología de QS para configurar el listado se basa, de acuerdo con la página web de la consultora, en siete indicadores de excelencia que se analizan de acuerdo con las necesidades educativas de la región. Estos son: reputación académica y empresarial, referencias en documentos académicos y publicaciones por facultad, calidad de las investigaciones y la docencia, el impacto internacional de los hallazgos, funcionarios con doctorados, la ‘red internacional de investigación’, que son los lazos investigativos que suma la universidad y las condiciones laborales”.

Más estudio para las nuevas generaciones y si es profesional mucho mejor, también debe ser un propósito nacional para lograr la pacificación del país y en consecuencia el Gobierno nacional, la administración de Bogotá, el rector, profesores, estudiantes y demás estamentos de la UN., deben tener en cuenta que si se expropian más de 93 mil metros cuadrados del área de terreno del principal centro de estudios del país, también se exterminará el calificativo de “campus insignia, el más grande de Colombia”.

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