Un corazón nuevo

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alberto Linero Gómez

Alberto Linero Gómez

Columna: Orando y viviendo

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Me gusta la expresión del salmista: “Crea en mi un corazón nuevo” (Salmo 51,10). Para poder comprender a plenitud el sentido de esta petición es necesario precisar el sentido del verbo Crear y del Sustantivo Corazón. Para el hombre de la Biblia crear (Barah) significa ordenar. Cuando el creador actúa lo que hace es ordenar el caos. No se trata de sacar de la nada sino de armonizar lo que está en desorden. El corazón (Leb) es el centro volutivo e intelectivo del ser humano.

En este orden de ideas lo que está pidiendo el salmista es que el amor de Dios permita ordenar y armonizar los pensamientos y los sentimientos de su ser. Las dificultades de la vida hacen que el corazón esté en caos y por eso se pide a Dios que lo organice. No se trata de tener un corazón distinto al que se tiene sino de hacer que el actual pueda palpitar al unísono del amor de Dios.

Un corazón desorganizado es un corazón lleno de envidia, de egoísmo, de miedo, de odio, de ansias de venganza, de complejos de inferioridad pero sobre todo cerrado a Dios. Lo que pide el salmista es que el amor de Dios permita que en ese corazón esté presente la solidaridad, la aceptación de lo que se es, el servicio, el perdón y los sueños que se pueden realizar en el desarrollo de la vida. Se trata de saber que ser quiere hacer con todo lo que se tiene en el corazón.

Un corazón desorganizado es un corazón lleno de confusión, de ideas ambiguas, de no saber qué hacer, de no poder entender/comprender la vida misma. Lo que pide el salmista es que el amor de Dios permita que las ideas sean claras y distintas, se sepa que se quiere en la vida y en qué dirección se quiere ir. Es tener claro quién se es y que se quiere hacer, sin miedos y con decisión.

Es nuevo porque va a palpitar a un ritmo distinto. Ya no se tendrá en la finitud de los deseos humanos el horizonte desde el cual ser, sino que será el amor infinito de Dios el que le presente un ambiente para realizarse. Es nuevo no porque haya sustitución, es nuevo porque ahora lo impulsa la voluntad de Dios.

Esta petición la tendríamos que hacer todos los días de nuestra vida. Ya que un corazón nuevo es la condición de posibilidad para ser feliz. Sólo se puede ser feliz si el corazón palpita en armonía con el amor de Dios. Esto implica no dejarse atrapar por el espíritu del mundo actual que pasa por la codicia y por el acaparamiento. Vivir a la manera de Dios implica que se renuncie a las maneras de este mundo. Se trata de dejar el egoísmo y asumir el servicio como la manera de ser. Pide hoy un corazón nuevo al Dios que te ama.
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