El goce efectivo a la no repetición

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Escrito por:

José Manjarrés Fontalvo

José Manjarrés Fontalvo

Columna: Opinión

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Uno de los grandes retos y desafíos que encierra el proceso de paz en Colombia, es consolidarla y garantizar  mediante el goce efectivos de los derechos de las víctimas del conflicto armado interno; 

la restitución, rehabilitación indemnización, satisfacción  y la garantía a la no repetición, hoy queremos referirnos a la última de esta que tiene como finalidad de acuerdo con la Ley de Víctimas y Restitución de Tierra (1448 de 2011). Que la define como. La garantía a la no repetición; es el   compromiso del Estado  a propender por la desmovilización y el desmantelamiento de los grupos al margen de la ley, y una verificación de los hechos entre otras;  que se le debe informar  a las víctimas del conflicto armado interno y a la sociedad de que los  crímenes, masacres, desplazamientos masivos que se perpetuaron; no volverán a ocurrir en el futuro. Si bien el derecho a la verdad (conocer lo que realmente sucedió), la justicia (que los criminales paguen por lo que han hecho), y a la reparación (que a las víctimas se les brinde una reparación integral), pueden ayudar a que los crímenes no se vuelvan a repetir; esta garantía exige que para que se cumpla su fin se creen instituciones específicas para atemperar este flagelo, hoy queremos  ponderar y resaltar que después  de la Primera Guerra Mundial y ante la destrucción casi total de Europa, el entonces presidente  de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, propuso la creación de una “Liga de Naciones” liderada por los Estados Unidos y la cual fuera capaz de prevenir las guerras o, por lo menos atemperarlas, como fue  la magnitud de la Primera Guerra Mundial.  Aunque la idea de Wilson fracasó, puesto que el Congreso no quiso integrarse y liderar la liga, esta organización fue la precedente de la organización que hoy conocemos como la ONU. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y las consecuencias de estas, crímenes tales como el holocausto e Hiroshima, los aliados y en especial los norteamericanos vieron que el mundo entero debía hacer lo que estuviera a su alcance para impedir que crímenes similares volvieran a ocurrir. Es por eso que al finalizar la guerra, en 1945, se decidió fundar una organización transnacional que velara por los gobiernos democráticos, los derechos humanos, el desarrollo y el progreso de los países del tercer mundo. Sus funciones, tal y como lo explica su misma carta fundacional, son:

“Mantener la paz y seguridad internacional, desarrollar relaciones de amistad entre las naciones, alcanzar una cooperación internacional fundada en relaciones de amistad entre las naciones, alcanzar una cooperación internacional para la solución de problemas económicos, sociales, culturales o humanitarios… fomentar el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales.”

Es así como se puede ver que la ONU, está planteada como una institución que garantice la no repetición de atrocidades tales como la Segunda Guerra Mundial y no solo el de impedir guerras sino también el de velar por los derechos humanos a nivel global.

Somos del criterio que con base en uno de los principios que señala el Artículo 149 de la norma en mención, además de la desmovilización y el desmantelamiento de los grupos armados al margen de la ley; la creación de una pedagogía social que promueva los valores en materia de DD-HH Y DIH y constitucionales que fundan la reconciliación, en relación con los hechos acaecidos en la verdad histórica, para que se pueda generar confianza y así poder construir espacios de reflexión y conciliación y generar una cultura de paz.

 

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