De Mussolini y otras minucias

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Oliverio del Villar Sierra

Oliverio del Villar Sierra

Columna: Trinchera

e-mail: [email protected]

“Lo bueno, si breve, dos veces bueno; y aun lo malo, si poco, no tan malo.

”, axioma, que no, ‘frase’, del pepudo Baltasar Gracián (1601 – 1658  S.J. como nuestro actual, Papa Francisco), que me viene, como bollo’e  yuca al arroz de lisa, para aplicarlo a la morrocotuda “Crónica” que me jalé el pasado domingo 10 de abril aquí en EL INFORMADOR (Ver en la WEB: “Éste Mussolini”,) sobre el granuja  de marras y sus abominables andanzas narcisistas, belicistas y genocidas. Es que manejar un tema de nunca acabar como ese de la Segunda Guerra Mundial puntualizando sobre determinado episodio entre sus miles nefastos, o acerca de alguno de los cientos de personajes en ella incursos, no es asunto de caer y correr, como la iguana. Hube de exigirme a tal efecto, hasta donde me lo permitió  mi ‘graciano’ poder de síntesis en materia tan luenga –como ya dije- como ‘pluma mortal escribir pudo’ (parafraseando al veintijuliero cachaco Miguel Antonio Caro) y con todo y eso me extendí ‘no breve’, al punto que dicha “Crónica” quedó ‘mocha’ de sus últimos dos acápites, ‘mochadura’ (‘mochamiento’ dicen en Ciénaga ¡vaya usted a saber!) que sin embargo no restó ni valía ni comprensión al contenido esencial de lo tratado, vale decir, a su forma y fondo y solo para complementar lo que en el pie de foto no aparece, se trata de la vista aérea de Roma con las nuevas avenidas que Mussolini construyó para los aparatosos desfiles de su horda y en la otra, donde se le ve marchando con sus áulicos, se trata de la teatral comparsa conocida como, “La marcha sobre Roma” del 28 de octubre de 1922.

Así las cosas y para la completa satisfacción de los lectores, publico hoy los faltantes dos acápites, que itero, para nada ‘dislocaron’ la publicación dominical de mi crónica, “Éste Mussolini’, con el agregado personal y satisfactorio de que “hasta los momentos” (como dicen los venezolanos) de hoy lunes 11 de abril a las 09:45 WGMT cuando escribo estas líneas, he recibido siete (7) e-mail (tres de ellos ¡internacionales!) y once (11) llamadas ‘celutelefónicas’ con sendas felicitaciones ‘inquietas y anacoberas’ de mis fans lectores por dicha “Crónica”, lo que ratifica la fiel acuciosidad de quienes en Santa Marta, el Magdalena, Colombia y allende la mar siguen a EL INFORMADOR y a nosotros sus columnistas y colaboradores. He aquí pues, los dos acápites faltantes, con la recomendación a quienes se perdieron de la edición dominical de este diario, que ‘la bajen’ vía WEB, en, www.elinformador.com.co. ¡Bon apetit!

 Mussolini con vehemencia desea demostrarle al ‘Heil Hitler’, que él también se las trae y que está en capacidad, como el Führer, de ‘anschlussarse’, invadir, someter, saquear y ‘genocidiar’ a los pueblos balcánicos y norafricanos sin ayuda de nadie. Él sólo y sus gloriosas falanges fascistas ‘a la romana’, asombrarán al Tercer Reich, a la decadente Europa, a los subhumanos bolcheviques, al patuleco Roosevelt y de carambola, al lejanísimo Hirohito. ¡Ave César! ¡El golpe ha sido espectacular! La bolita del mundo y el poder de Dios están asombrados y estupefactos por la osada y bizarra maestría mavorcia desplegada por ‘il Duce’ en Albania. El soplapollas reyezuelo albanés Zogú I pone pies en polvorosa e inicia una maratón escapista hacia Grecia que pasa luego por Francia e Inglaterra (donde no le ponen bolas) y termina en Estados Unidos donde sí se las ponen, pues el Secretario de Estado Cordell Hull ordena que se le emplee de mesero en el restaurante para negros de esa Secretaria situado en el quinto sótano de dicho edificio.

Mussolini (a quien Hitler, cuando encomienda al coronel Otto Skorzeni su liberación en los Montes Abruzzos llamará, “El último romano”) y su horda de fascistas gozan como enanos por la nueva ‘colonia a la italiana’ y no hay augur alguno que pueda presagiar que este genio de la política y la guerra será destituido y apresado por sus mismos compinches del Gran Consejo Fascista dentro de solo cuatro años, el 25 de julio de 1943, mucho menos imaginar su fusilamiento dos años más tarde, el 28 de abril de 1945 (dos días antes del suicidio de Hitler), justo a seis años y 20 días de la invasión a Albania, a manos de un destacamento de los odiados partisanos (guerrilleros) comunistas bajo el mando del despiadado coronel Valerio, miembro de ese temible partido comunista italiano al servicio del bolchevismo stalinista internacional (¡brrrr… ¡qui pávida paura!), desalmados partisanos que luego del ametrallamiento ajusticiador de Mussolini, su barragana Clara Petacci, su hermano Marcello Petacci y cuatro fascistas más, los colgaron de sus codillos, boca abajo, en ganchos de carnicería en una vieja estación de gasolina semi destruida de la Piazza Loreto de Milán, como cerdos, como los cochinos fascistas que eran, bueno, que fueron… ¡Todo un final... ¡de película!

 

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