Manicomio virtual

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com

Las redes sociales se han convertido en verdaderos manicomios virtuales donde afloran todas las patologías que nos aquejan. 

Entre nosotros los colombianos, el manicomio  ha tomado unas dimensiones realmente preocupantes; si tuviéramos que juzgar el estado de salud mental de los colombianos por lo que se dice y desdice en las redes sociales, estamos de siquiatra.

Aquí les comparto algunas de las patologías identificadas: Loco furioso y obsesivo: Individuo cuyas actuaciones lo delatan como furibestia o santibestia, y que a la menor ofensa a su ídolo, grita en mayúsculas y cataloga al atrevido de castro-chavista o paraco, según sea el caso.  Dedica los días con sus noches a destruir al enemigo. 

Narciso pantallero: Dícese de aquel individuo que todos los días nos sorprende con una foto suya en otra pose, o la misma pose pero con otra ropa u otro peinado y con mirada de yo no sé qué.  O que nos quiere hacer creer que es una persona de mucho mundo, y publica las fotos de sus incontables paseos.  Foto obligada la de la Torre infiel de París.  Este mismo personaje también anda a la búsqueda de personajes famosos para tomarse fotos.

Paladar Fino: Internauta que se la pasa publicando fotos de lo que comió, antes de ser digerido obviamente, o va comer.  También recomienda y critica restaurantes en todo el mundo, comparte recetas, y crea la ilusión de que en su casa se come y se bebe como los dioses.

Mujer Ona: Ya no por buenona sino por bien madurona.  En sus años mozos, olvidados hace décadas, era la dueña de todas las miradas.  Con el otoño a cuestas, encontró en la medicina estética la fuente de la eterna juventud.  Y para demostrarnos que todavía tiene lo suyo, publica fotos en bikini, o en fiestas divertidísimas a las que asiste cada fin de semana con sus amigas. 

El payaso: Aquel cuyos comentarios en las redes sociales se limitan a sacarle chiste a todo y a todos; con demasiada frecuencia no tiene opiniones sobre nada, y si las tiene, las cambia como quien se cambia de ropa.

Los beatos: Aquel personaje fanático que está convencido de que ser un buen cristiano  y tener valor es darle me gusta  a cualquier exhortación religiosa  o pegarla en su muro.  Pretende chantajear a Dios para que haga milagros con millones de me gusta o cadenas de oraciones.

El activista: Idealista que quiere cambiar el universo por Facebook o Twitter y que le pide a otros que hagan actos heroicos o pequeños para salvar al mundo, a la ciudad, a las ballenas o cualquier otra causa. Generalmente pide que otros hagan lo que él no puede o no quiere hacer.

El político: Persona a la que siempre le fuiste indiferente, y que de la noche a la mañana te invita a que seas su amigo; amistad que dura lo que dura la campaña política porque después de ganar o perder no vuelves a saber de él, a menos que vuelva a lanzarse a algo.

El técnico: Personaje que canta los goles y describe las jugadas del partido por Twitter y Facebook en tiempo irreal. En su fantasía, convoca jugadores a la selección, da charlas técnicas y critica e insulta jugadores, técnicos, narradores deportivos, a la FIFA, y en fin, es el insoportable sabiondo que es el único que sabe o tiene la forma del éxito o la alineación ideal.

Compatriota y amigo,  si usted encaja en una o más de estas patologías y no está retirado o desocupado, le quedan algunas opciones antes de que sea tarde.  La primera, y antes de que lo echen del trabajo y pierda los amigos que todavía le quedan, cierre todas las cuentas en las redes sociales.  Recuerde que más de una carrera se ha truncado por un desafortunado trino.

Si su adicción no le permite abandonar el manicomio virtual, entonces busque ayuda profesional. Quien quita, de pronto usted es de buenas y la vaina no es tan grave y puede curarse rápidamente con unos diez años de terapia intensiva. ¡Nos vemos en Facebook!

 

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