Hay fuego en el 23

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Ricardo Villa Sánchez

Ricardo Villa Sánchez

Columna: Punto de Vista

e-mail: [email protected]

Pero mamá/ pero mamá/ bendito fuego/ fuego bajo tu piel. Fuego en el 23. Arsenio Rodríguez.

 

Como si fuera el reinado de Cartagena, todas las élites, hasta las de izquierda, quizás comprometidas con la paz, uno se imagina con sus guayaberas almidonadas, se dirigen a La Habana, Cuba, esta Semana Santa, la la la la, a acompañar a Santos (¿o a Obama y después a escuchar el concierto gratuito de The Rolling Stones?) a un histórico anuncio en el marco de las conversaciones de paz entre el Gobierno Nacional y la tristemente célebre, guerrilla más antigua del mundo, las Farc.

En el 23, parece que no será la firma del fin de este conflicto armado, pero sí que se avanzará hacia el cese bilateral y definitivo al fuego, como dispositivo previo para la dejación de las armas, la desmovilización, concentración de las tropas y la verificación de los eventuales acuerdos que se suscriban.

El que volverá seguramente a la vida de maestro en El Doncello, Caquetá, (¿Sí?, como no…), Luciano Marín, alías Iván Márquez, comandante del Bloque Caribe, excongresista en la época de los diálogos de Betancourt, sobreviviente al exterminio de la UP; quien alguna vez dijo que las Farc no tiene plata, hace poco, como no se puede estar tranquilo, se les adelantó, cuando afirmó que ya existiría una tregua de hecho entre las partes porque hace rato no hay combates y ya las bases y sus tropas, con la visita de sus comandantes a sus campamentos a socializar los avances del proceso,  están convencidas de que la paz está cerca.

Santos por su parte, a la 1, o las 3, promete $1.5 billones para carreteras en zonas de conflicto, mientras con su as bajo la manga, le dice al país que por cumplir una fecha no va a firmar un mal acuerdo, antes de pedir que se postergará el plazo que se habría pactado, en otro 23 de fuego, en septiembre del año pasado, para anunciar la firma del acuerdo de paz.

Mientras, seguimos algunos, con una intensidad que nos estamos quemando, creyendo en los cambios que traerá consigo la paz posible. Para otros, el anhelo se centra en que, con la firma de los acuerdos, devendrá un fenómeno de masas, tipo bola de nieve, que podría permitir el juego en la carrera por el poder, que, por todos los medios, al parecer, las elites excluyentes, quisieran contener, o quién sabe si unos territorios libres para la locomotora minera, nuevos conflictos, o el mundo girará normal después de este día, con fuego en el 23.

Para muchos, desde las cocinas de sus casas, la paz vende, pero así se firme este 23 u otro, la vida sigue, con su extinguidor. Otros van más allá, llenos de miedo, piensan que el santo de los traidores, le va a entregar el país al coco del terrorismo y no podrán viajar a sus fincas, así no tengan finca. Algunos, con el fuego bajo la piel, ni les va ni les viene. Todo sigue igual.

Para las mayorías, sin muchas opciones en el frágil sistema actual, en busca de una vida propia o simple y llanamente, de sobrevivir, y cuidado que te quemas, la única esperanza, parecería que es ganarse una lotería o algo similar, como Jamal en Slumdog Millionaire de Danny Boyle, (quizá por eso las largas filas en el Baloto) para escaparse de o ganarle a una vida llana y agobiante, o a los bancos, con sus intereses calientes, contacts center omnipresentes, ganancias inmorales y centrales de riesgo, verdugos de la muerte civil; o de golpe, escoger entre emprender un negocio, en la casi invisible línea de la informalidad transgresora, enrolarse en algún rollo que los puede llevar a la cárcel o a la tumba o vivir toda la vida de un trabajo enervante en que algún patán arbitrario-a con suerte y de paso, les sacará el jugo de muchas formas, para que el man (http://www.las2orillas.co/el-man-de-pie/) o la mujer de a pie, pueda pagar las cuentas que pegaron con gasolina; y ahora nos van a poner a declarar renta, entre otros choques, después de vender a Isagén, en medio de los posibles racionamientos de la energía eléctrica concesionada e importada, y de los servicios públicos domiciliarios, tal vez más costosos del planeta. ¿Hasta cuándo?

Bombero pon la manquera/ hay fuego en la carretera. Hay fuego en el 23, en el 23… Feliz Semana Santa. Ah, otra cosita: ¿Será que los que hicieron la guerra, nos van a gobernar en la paz?

Publicidad