El espacio público

Columnas de Opinión
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Escrito por:

José Tovar Delgado

José Tovar Delgado

Columna: Opinión

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Volvemos a reclamar por el espacio público de nuestra querida ciudad de Santa Marta, que como bien dice la palabra es, completamente público. Para que las personas de Santa Marta, y las que nos visitan a diario puedan caminar tranquilamente, sin ninguna dificultad admirando el panorama de nuestra ciudad. En esta oportunidad, hablo del panorama de nuestra linda ciudad, que es muy hermoso y vale la pena admirarlo en toda su extensión.

 

Es obligación de los alcaldes de las distintas ciudades colombianas, velar por el cuidado del espacio público de las ciudades, pavimentando muy bien los sardineles y las aceras. Que no permitan que los vendedores ambulantes instalen sus negocios en esos lugares, para que las personas de esas ciudades, los turistas que nos visitan y las personas con dificultades al caminar, puedan salir con toda confianza, cada vez que lo desean, sin ninguna dificultad. Eso se debe hacer de manera urgente en nuestra querida ciudad, que por su clima de mucho calor es costumbre de salir por las noches los residentes permanentes de la ciudad y los turistas a coger el fresco del mar en El Camellón de Santa Marta, en la prima noche antes de acostarse a dormir.

Le pedimos con todo respeto al señor Alcalde de Santa Marta, que vigile los sardineles y las aceras de nuestra ciudad, para que estén en buen estado para caminar las personas residentes en y los que nos visitan a diario por ser turística por excelencia colombiana, para que puedan salir todas las persona a cualquier hora del día o de la noche sin ninguna dificultad.

Y así lleguen a sus casas, los residentes o a sus hoteles los turistas cansados a pasar unas buenas noches. Volvemos a insistir en que hagan un lugar especial para ubicar a los vendedores ambulantes que se sitúan diariamente en la calle San Francisco entre carrera 4ª y la carrera 5ª. Donde puedan llegar con toda la facilidad y con toda confianza, los samarios y los turistas a comprar sus diferentes artículos, que con seguridad son de muy buena calidad y a precio mucho más económico que en los almacenes de la ciudad. Porque, ellos no tienen que pagar local, ni empleados, ni teléfono, ni energía. Y así se acabaría la competencia.

Estos vendedores ambulantes de Santa Marta, la mayoría no son samarios, sino que han llegado de los pueblos del departamento del Magdalena, y de los diferentes pueblos y ciudades de la costa Atlántica, a ganarse la vida en la capital del departamento, con la excusa de porque es una ciudad turística, se pueden hacer diferentes negocios para satisfacer al turista nacional, como a los turistas extranjeros, que diariamente están llegando a nuestra querida ciudad.

No estamos en contra del trabajo honrado de ninguna persona. Pero deseamos tratar de corregir las cosas malas para ayudar al Alcalde a hacer de nuestra ciudad, una capital más amable con las personas que a diario transitan por sus calles ordenándolas en todo sentido, para que las personas que a diario nos visiten, regresen a sus lugares de origen impresionadas con las organizaciones en nuestra querida ciudad de Rodrigo de Bastidas.

Por: José Antonio Tovar Delgado
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