Con cara o sello Juan Manuel gana

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Escrito por:

Cristian Campo Revelo

Cristian Campo Revelo

Columna: Opinión

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El plebiscito es el respaldo que usted como ciudadano tiene derecho a ejercer y manifestar si está de acuerdo o no con los puntos a que ha llegado el gobierno de Juan Manuel Santos con el comando superior de las Farc. El Gobierno Nacional insiste en que es muy importante que el respaldo de la ciudadanía sea el que avale o derogue los acuerdos de la mesa de diálogo para darle ese tinte democrático al proceso.

Pero por su parte el centro Democrático y las Farc parecen estar pensando en otra clase de mecanismo, esta vez la constituyente es la opción con que estos dos extremos coinciden, eso sí, con diferente enfoque.
Una constituyente es una reforma de la constitución política que alguna de estas dos partes quiere llevar a cabo para el beneficio propio o en aras de adaptar sus intereses a las reglas ya institucionalizadas por la Constitución.
Las Farc quieren una pequeña constituyente donde sus miembros sean elegidos a dedo o en su defecto sea el mismo Gobierno Nacional y el grupo terrorista quienes nombren a sus integrantes para realizar los cambios que sean necesarios para adecuar nuevas reglas de juego que se adapten y respalden los acuerdos que necesitan para su entrega.
Por su parte, el Centro Democrático quiere una Asamblea Nacional Constituye parecida a la del 91 donde sus miembros sean elegidos por medio del voto popular para poder eliminar algunas instituciones que les hace estorbo para sus proyectos y aparte no impida la reelección.
Cabe anotar que una constituyente sea de uno o de otro lado tomará mucho tiempo, mucha plata y termina sin el mismo interés de parte de la ciudadanía, tal vez aprobando leyes y acuerdos que ni siquiera nos alcancemos a imaginar.
De otro lado, el plebiscito es un arma de doble filo para las Farc, porque si se da el caso que se pierda entonces el único que queda bien es Juan Manuel Santos, quien ante el mundo habría hecho todo por hacer realidad un proceso de paz exitoso para Colombia.
Lo que no se ha tratado a fondo es que el Presidente de la República en un caso como estos, está facultado por la Constitución a suscribir los acuerdos sin necesidad de someterlos a elección popular.
Lo que trata de hacer Juan Manuel Santos es inmiscuir tanto a la ciudadanía como a las instituciones para su respaldo en este proceso y así todos quedarán sujetos a la aceptación de la reinserción o no del grupo terrorista a la sociedad colombiana; ojo, otro de los afanes que acompaña este proceso es la mirada internacional y mucho más cuando hasta hoy en día se cuenta con el apoyo de Barack Obama quien posiblemente no va a pedir en extradición a los jefes negociadores por parte de las Farc debido a “la paz Colombia”, entonces a medida que se demore este proceso con todas las arandelas que se le vienen metiendo, las reglas de juego a nivel internacional van cambiando y las elecciones en Estados Unidos están muy cerca y si es el caso que a esa presidencia llegue un hombre de armas tomar, lo más seguro es que el proceso de paz se quede solo en intenciones y por donde se le quiera mirar Juan Manuel Santos quede como el único hombre que siempre estuvo comprometido con la paz para Colombia.

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