Pékerman frente a la eliminatoria mundial

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Escrito por:

Gustavo Hernández López

Gustavo Hernández López

Columna: Opinión

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Lamentablemente los últimos partidos de la selección Colombia en la eliminatoria y también en los amistosos, no han sido los mejores, por múltiples factores.


Pero el principal y más relevante es que de aquel equipo que clasificó al mundial del Brasil no queda sino la historia positiva del onceno que brilló y por ello fue catalogado como uno de los más sobresalientes de esa Copa.
Los jugadores que se destacaron verbigracia James, Cuadrado, Zúñiga, Armero, Guarín, Aguilar y Ospina, actualmente en actividad deportiva y otros valiosos defensas retirados como Yepes y Perea tan pronto como retornaron a sus clubes profesionales, todos en Europa curiosa y sorpresivamente no han estado de titulares. Los dos últimos colgaron los guayos.
Entonces como suplentes los unos y como jubilados los otros han estado de observadores pasivos de los encuentros que han tenido lugar en terrenos del viejo continente.
Lo anterior significa que esos futbolistas no poseen el ritmo y apenas por casualidad los alinean aunque sea por unos minutos. Eso sí demuestran su insolvencia futbolística en el campo. Es un hecho cierto de que están prácticamente paralizados.
Muchos de ellos lesionados, al no rendir no son tenidos en cuenta para los partidos nacionales e internacionales que les corresponde a sus clubes. Los compañeros que los reemplazan la mayoría de las veces se ganan el puesto.
Es bien preocupante lo que sucede con ellos, toda vez que en la misma forma les ocurre jugando con la selección. No dan la medida. Denotan su inactividad, su falta de futbol. De ahí los pobres y desfavorables resultados.
A pesar de que el profesor Pékerman se la ha jugado con varios de ellos, especialmente con Falcao, este no ha podido ser efectivo, goleador y no refleja un buen desplazamiento en la cancha. Apenas normal dado que en el -Chelsea el entrenador rara vez lo saca a la gramilla. Es otro Falcao. Nada que ver con el fogoso, veloz, gambeteador seguro y al cual se le facilitaba hacer goles.
Consecuentemente Colombia como conjunto deja mucho que desear. Acordémonos que en el futbol las individualidades sirven y trabajan para el equipo, por cuanto se trata de un deporte colectivo. Como están las cosas nuestra selección no es competitiva con miras a las actuales eliminatorias.
Claramente, sin duda y hay motivo para ello Pékerman se percibe pensativo, no puede ocultar su desasosiego. Hizo un microciclo con los jugadores de nuestros equipos de la liga colombiana. Su idea es escoger aquellos que mejor están jugando, delanteros que lleguen al arco en forma eficaz, esto es con goles y en plena productividad y potencialidad. Mediocampistas y defensas de buen manejo del balón, que sepan con dominio defender y distribuir el juego y la pelota.
Se vio obligado a hacer una reestructuración de fondo con el propósito de enfrentar a Bolivia y a Ecuador en el término de la distancia. Estos dos partidos en mi sentir van a definir nuestra clasificación.
Se juega su prestigio. Ya está en juego habida cuenta de que el desempeño del equipo en sus últimas salidas ha sido mediocre. Este técnico nos ha dado triunfos importantes y satisfacciones plenas. Nos clasificó al Brasil. Le quedan dos alternativas en el inmediato porvenir para salir bien librado y con la frente en alto. No puede exponer su trayectoria y reconocimiento internacional.
La primera renunciar antes del descalabro, en que él aún tenga la iniciativa. No esperar a que le exijan su retiro. Así solo recordaremos las cosas buenas de su dirección y la segunda hacer lo que está haciendo, esto es aplicar la reingeniería total, que le permita exhibir una selección remozada.
Con los veteranos sin jugar, es decir, la base de la selección del Brasil, estaríamos lejos de la clasificación. Deberá tener algunos por ejemplo James, Ospina, Bacca y Teófilo integrarlos con los nuevos y de esa manera tendríamos posibilidades de ir a Rusia. De todas maneras no es fácil ya que todas las selecciones han elevado su nivel futbolístico.
De no ser así el papel será desastroso. De ninguna manera arriesgarse tanto. No puede acompañar o estar con el desastre o ser partícipe del mismo.
Los puntos de la paz y Barranquilla vislumbrarán o determinarán si vamos o no a Rusia. La Copa América nos mostrará cómo estamos y si los cambios produjeron efectos.

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