Alarma en el mundo por La Guajira

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Gustavo Hernández López

Gustavo Hernández López

Columna: Opinión

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Por todo lo sucedido en estos últimos días en el Departamento de la Guajira en nuestra Costa Atlántica, hasta la prensa extranjera ha hecho referencia a los problemas graves y preocupantes, es decir de fondo que padecen esos habitantes de esa península.

 

La sequía, el hambre, las altas temperaturas, la escasez de agua y de luz son el común denominador de los moradores guajiros. Pero lo que ha hecho voltear los ojos hacia esas comunidades Wayuu es la difícil circunstancia humana, con motivo de la muerte por desnutrición de varios niños.

Inconcebible y censurable que eso  haya sucedido. Ha habido sin lugar a dudas abandono y negligencia de las autoridades nacionales, departamentales y municipales, las cuales conocen  la problemática. Sin embargo jamás la resuelven.

Esas imágenes que hemos visto por televisión son de ayer, de hoy y de siempre. Qué lástima que sólo cuando se produjeron esos fallecimientos de los infantes, tomaron cartas en la cuestión el Ministro de Salud, y nuestro Jefe de Estado. Desde luego a instancias y solicitud de auxilio de las gentes guajiras encabezadas por su Gobernadora. 

Ojalá que esas intervenciones den lugar a que se le preste la atención debida a esa olvidada población colombiana con vistas a mejorar sus condiciones de vida.  No hay derecho a que en pleno  siglo XXI seamos testigos de esas situaciones funestas y fatídicas dentro de nuestro territorio.

Otro hecho que demuestra cómo se manejan en forma irresponsable  las cosas en esa zona del país, tiene que ver con dos municipios: Nazareth y Puerto Estrella.

Aquello que voy a describir a continuación lo supe de primera mano por conducto de mi dilecto amigo Gabriel Ronderos, de probada sensibilidad social y quién se apersona y se involucra en los problemas regionales. Directamente él se dio cuenta en esos dos sitios de la Guajira de cómo han desconocido  a los Wayuu.  Desde el 2012 no les han arreglado el servicio de luz.

Un poblador Alvaro Rodríguez “el cachaco”  de esa agrupación Wayuu le enseñó a Ronderos y le puso de relieve su angustia. Lo hizo visitar los lugares pertinentes. Así él apreció y sopesó la manera displicente y de menosprecio en que se están tratando sus requerimientos, todos ellos de singular prioridad. Estos inconvenientes se generaron tan pronto como construyeron e instalaron el Parque de Poligeneración a cargo del IPSE Instituto de Planeación y Promoción de Soluciones Energéticas.

Hubo en las obras improvisación, incompetencia y falta de planificación. No se efectuaron estudios de vientos, ni realizaron compactación del terreno, por tanto lo que empieza mal termina mal. Incluso la antena que ha debido colocarse desde el principio, la pusieron cuando ya estaban armados los equipos de autogeneración. Por supuesto las obras civiles quedaron mal ejecutadas. Al hacer la entrega del trabajo final el IPSE culpó a los españoles

La empresa constructora fue ADES de España. La verdad es que IPSE ni siquiera sabía qué equipos se habían comprado y se sorprendieron que el sistema fuese automatizado.

En las pruebas del sistema el IPSE contrató la compañía Parque Tecnológica de Antioquia. Lamentable y curiosamente estos operarios no tenían la menor idea  acerca del funcionamiento de los equipos objeto de revisión. En consecuencia sucedió aquello que tenía que suceder, esto es que dañaron los equipos, bloquearon los seguidores solares y estropearon los autogeneradores.

El Gerente de ADES Luis Fernando De Bedout les dio a los Wayuu confianza y les permitió empaparse del modus operandi de los equipos y ellos con su inteligencia y su malicia indígena aprendieron  a manejarlos. Por tal razón  y era apenas normal que fuese así, ellos querían tener la responsabilidad  de esa maquinaria. No fueron oídos y su propuesta fue rechazada.

El IPSE desea que los españoles se pongan al frente de estas labores. Sólo han sido buenas intenciones. Se repararon los equipos quemados, se cambiaron y desbloquearon los seguidores y volvieron a tener luz esos lugareños de 8 am a 11 pm, en ocasiones las 24 horas. Esto duró 4 meses. El IPSE ordenó parar la operación en el 2012 y no han pagado los 120 días de operación. Desde ese año viven en la oscuridad.

Espero que se les ilumine la mente a los funcionarios oficiales y con la ayuda Wayuu resuelvan ese impasse a la mayor brevedad. No  se puede abusar de la paciencia delos pueblos. Se deberán tomar acciones inmediatas.

Por: Gustavo Hernandez Lopez
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