La política y sus mafias

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Escrito por:

Cristian Campo Revelo

Cristian Campo Revelo

Columna: Opinión

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Mire hoy en día la mayoría de colombianos por desprevenidos y algunos ingenuos que parezcan tienen el concepto de que el proceso de paz no es más que un "paseo" o pérdida de tiempo, además que no sirve sino para que el grupo terroristas de las Farc siga con su actividad de narcotráfico; para otra clase de colombianos y esta vez los que tienen alguna clase de formación académica su opinión es más consecuente con el discurso que se genera desde las grandes elites de gobierno, es decir, de verdad les refuerzan el concepto de finalidad de conflicto y futura etapa de post conflicto, eso sí manipulado según su formación por grandes obras literarias, instructores, maestros e idealismos.

 

Hay en particular una minoría de colombianos, esta vez me dirijo a las distinguidas elites que ponen y quitan autoridades (cuando digo autoridades me refiero a todos los  departamentos colombianos), los mismos donde uno se confunde si es donde nace el político y termina el mafioso o donde nace el mafioso y termina el político, estos son aquellos que acompañan, desarrollan y persuaden a todo  asociado del Estado colombiano de que de verdad existe una paz y un futuro prometedor.

El manejo de medios de comunicación, la persuasión a los  estudiantes, el debilitamiento vergonzoso por el cual pasan ejército y policía nacional en este momento, la inseguridad en las calles, el aumento de consumo de drogas en nuestra juventud, creo que no augura ninguna clase de paz. A lo mejor soy de esos colombianos que sabe que en este país en lo último que se puede confiar es en una supuesta buena administración de las autoridades, de la justicia y hasta de nuestros mismos dirigentes, si bien los medios de comunicación que son grandes colaboradores de este gobierno no se enfocan en la violencia y la crueldad con que se vive en las ciudades es una gran muestra del trabajo que están haciendo para dar a entender una sola idea que es la que se necesita vender, si, esa de la tal anhelada paz.

Veo  injustamente como  la clase obrera y trabajadora colombiana solo recibe unos pesos de más, para el aumento de su salario mínimo, se nota descaradamente como el petróleo baja de precio a nivel internacional y  la mafia de la gasolina colombiana  sin escrúpulo alguno solo rebaja algunos "pesitos" al galón de la misma y ningún ente institucional siquiera se toma el trabajo de vigilar y controlar dicho abuso; como injustamente es también las pruebas irrefutables de la corrupción y abuso de parte de del comandante de la policía nacional colombiana y todo aquel que declare en su contra es despedido de la institución.

Estamos frente a un gobierno debilitado por la corrupción continua, que no ha tenido otra opción que desaparecer del ojo público las  palabras  corruptos,  terroristas y narcotraficantes a los funcionarios y al más grande cartel del mundo ya que la fama de mafiosos o "traquetos" hoy en día y bajo el nuevo discurso del postconflicto no parece buena para el negocio.

Por: Cristian campo revelo
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