Cuatro minutos de fama

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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com

Una compañera negra se me acercó y me pregunto si había visto lo que le había sucedido la señorita Colombia en el reinado de miss universo. Además entre broma, y a la vez medio en serio, me dijo que las redes sociales había muchos comentarios despectivos sobre Steve Harvey donde incluso lo tildaban de negro estúpido que no sabe leer.

 

Le contesté que simplemente había visto en las noticias del incidente pero que yo no veía reinados, a lo que ella respondió que ella tampoco veía evento de esta naturaleza pero que rey del incidente se había enterado de ello.

Ese mismo día salió en los medios que la miss Colombia había roto su silencio y había concedido una entrevista a Julio Sánchez Cristo, la cual sea dicho de paso está siendo promovida con grandes bombos y platillos en la cadena Univisión donde será transmitida este domingo.

De los apartes que mostraron de la entrevista, tal vez lo más acertado que dijo la señorita Colombia es que no hay mal que por bien no venga, y dentro de esta línea de pensamiento considero que más bien debería estar agradecida con Steve Harvey.

No señores, no tengo de los que ponen las gallinas que me imagino es lo que mucho están pensando en estos momentos, y por eso paso a explicar mi afirmación.

Para comenzar, la señorita Colombia logró una notoriedad mundial que de no ser por el incidente jamás hubiera alcanzado. A personas como yo o como mi amiga negra y a muchos millones más no nos interesa en lo más mínimo ver un reinado de belleza. Poco nos importa quién es la nueva o la vieja soberana, las cuales viven su corto reinado sin pena ni gloria. Si son inteligentes y tienen ambiciones profesionales, tal vez puede utilizar esa oportunidad para labrarse un futuro en algún medio donde la belleza física sea un requerimiento.

Entiendo la humillación por la que pasó la señorita Colombia, sin embargo, pudo lograr y vivir su sueño. Cuatro hermosos e imborrables minutos que nadie le podrá arrebatar.

Esto se lo debe a la equivocación de Harvey porque si él no se hubiera equivocado, la señorita Colombia simplemente jamás hubiera sido miss universo.

Como dije antes, la mayoría de las soberanas pasan por sus reinados sin pena y sin gloria y a veces con más pena que gloria. Sólo en Colombia sabemos quién fue la miss universo anterior porque es colombiana.

 Fuera de Colombia muy poquitas personas reconocerían a la ex miss universo. Sin embargo, en el caso del actual miss Colombia, el fiasco le sirvió para despertar alrededor de su figura un gesto de solidaridad universal, un gesto de buena voluntad y una recordación que envidiaría la presente o cualquiera de las ex miss universo pasadas.

En un país como Colombia en donde todos somos vanidosos, es comprensible el efecto devastador que inicialmente tuvo el mal rato pasado por la señorita Colombia. La solidaridad se hizo sentir desde lo más alto, comenzando con un trino baboso del Presidente de la República, hasta el más humilde de los colombianos.

Quizás, y tal vez es pedirle demasiado a una muchacha de veintitantos años, es el momento de pasar la página, y en un acto de grandeza dejarse encontrar por Steve y aceptar las disculpas.

Todos somos humanos y todos podemos equivocarnos, y si había alguien que realmente tenía mucho que perder con la equivocación, esa persona era Steve Harvey; este último es una personalidad en el medio artístico y un actor de gran reconocimiento a nivel mundial. Por eso precisamente fue invitado a ser uno de los presentadores del evento.

La realidad es que si la señorita Colombia se sintió humillada, y está en todo su derecho, el actor no solamente debió sentirse humillado sino avergonzado con la señorita Colombia, con todos los televidentes y por último, consigo mismo.

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