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Escrito por:

Tuto Santos Araújo

Tuto Santos Araújo

Columna: La Columna de Tuto

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El anuncio del gobierno nacional de aumentar la tarifa del IVA del 16 por ciento al 19 por ciento, es un despropósito no sólo la clase trabajadora, sino también para desplazados, excluidos  y  desempleados.  Aquí como siempre es juan pueblo quien paga los platos rotos por los errores de esos estudiantes de Harvard que manejan desde César Gaviria nuestra economía.

 

En 1990 se implantó en nuestro país la política neoliberal. Con el cuento de que hay que abrir nuestros mercados, se viene desarrollando una política pública benéfica para una minoría y totalmente desastrosa, nefasta, abominable para la mayoría de ciudadanos.

En qué ha ayudado al país, todas esas grandes reformas que nos prometieron como  la ley 100 de Reforma a la Seguridad Social, la ley 50 de Reforma Laboral posteriormente la ley 789 esta última arrebató recargas y extras al obrero. Fácil la respuesta: en convertir más pobre al pobre. Por ejemplo nos anuncian que se liquida Caprecom y que sus afiliados pasan a Cafesalud peor o igual que la anterior. Aquí la solución es acabar la ley 100 y todos esos intermediarios financieros que son los que se enriquecen mientras los hospitales están en ruinas. Por ello, por esos fracasos de esas políticas económicas dictadas desde el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que todos los ministros de hacienda en nuestro país aplican al dedillo,  es que estamos llevados.

Ahora, el gobierno anuncia subir el IVA, cuando la capacidad adquisitiva es poca. Me explico: A partir del pasado viernes 1 de enero el salario mínimo quedó en $689.954 pesos, un aumento de apenas $ 45.104 pesos, o sea que al día un colombiano se gana $ 1.503 diarios, que vergüenza; en cambio los bancos nos quitan siete o nueve mil pesos por retiro y lo que es más triste, gana más una vaca en Japón, la cual subsidian con tres dólares diarios.

No estamos en países nórdicos donde si suben impuestos, los ciudadanos lo pagan con agrado porque tienen acceso a salud, educación y otras políticas públicas que el Estado les ofrece gratis y sin trabas. Acá es diferente, la salud, la educación, buscar  para la comida es sumamente costosa.

Se han preguntado esos tecnócratas ¿cómo vive por ejemplo una familia con  un mínimo en Bogotá, que es tan caro?, ¿Se atreverán ellos a vivir un mes con ese salario? Lo dudo, por lo pronto como dice la canción de la inolvidable Mercedes Sosa "Sobreviviendo"

 

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