2016

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

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El descuadre de las finanzas públicas es enorme, y para tapar el hueco el gobierno tendrá que echar manos a los consabidos impuestos.  El IVA, que es uno de los más altos del mundo, subirá 2 puntos, quedando en 18%.  Y la andanada de gravámenes no se detendrá.

 

El salario mínimo subió 7%, pero también subió la gasolina, subirán los alimentos, los servicios, y el ya mencionado IVA. ¿Entonces?

La situación es compleja por los compromisos adquiridos por el gobierno, incluyendo la financiación del posconflicto.  La realidad es que la economía tuvo un crecimiento mediocre y por tanto no generó los recaudos con los que contaba el gobierno.  La plata no está.

En medio de las dificultades económicas, el gobierno sigue recurriendo a mentiras para hacernos creer que estamos bien.  Por ejemplo, es cínico que el gobierno con una tasa de crecimiento inferior al 4%, nos venga a decir que el desempleo, según las últimas cifras del DANE, es de 7.3%.  Con estas tasas de crecimiento es imposible que el desempleo este bajando, de hecho en términos reales debería estar aumentando, como estoy seguro es el caso.  La economía simplemente no está creando suficientes empleos.  Si la cifra bajó verdaderamente es porque hay mucha menos gente buscando empleo.

La directora del FMI, Cristina Lagarde, ya anunció que el año 2016 será duro por cuenta de la subida de la tasa de interés en los Estados Unidos, la desaceleración de la economía china, la caída de los precios del petróleo, para mencionar unos pocos factores.

En Colombia, la depreciación del peso ha sido catastrófica.  Por un lado, aumenta enormemente el servicio de la deuda externa, y obliga a que el gobierno destine más recursos a satisfacerla. Por el lado del comercio, encarece las importaciones, muchas de estas necesarias o bien porque son bienes de capital o insumos requeridos en la cadena productiva, encareciendo los precios para el consumidor colombiano. 

El consenso es que supuestamente, un peso depreciado estimula las exportaciones, pues esto no ha sucedido.  Y no ha sucedido porque los otros países que compiten con Colombia están en lo mismo.  La banca central colombiana no tiene los recursos suficientes para intervenir efectivamente en el mercado cambiario, y de hecho no debe intervenir.

Todos los datos económicos y las proyecciones para el 2016 indican que el precio del petróleo va a seguir bajo, e incluso puede llegar a los veintes por un buen rato. ¿Qué vamos a hacer?  Para colmo de males, también se espera que la banca central de los Estados Unidos suba los intereses varias veces en el 2016 con sus consabidos efectos en los mercados emergentes: deudas más costosas, fuga de capitales y más depreciación de las monedas por una mayor demanda del dólar.

Coincido con la posición de Cambio Radical de que la venta de Isagen no puede ser para generar recursos para cubrir faltantes.  Es uno de los pocos activos valiosos que le quedan al estado colombiano y no puede convertirse en dinero de bolsillo del gobierno.  Si se vende Isagen en estos momentos, probablemente el gobierno caerá en la tentación de despilfarrarlo. 

Yo pienso que no es el momento de vender Isagen y que la venta debe aplazarse.  Isagen debería venderse cuando no tengamos los apuros de la necesidad; Isagen tenemos que venderlo bien.  Si Santos persiste en la idea de vender y lo logra, pobre del presidente entrante porque va a encontrar la olla raspada; es más, puede que ni siquiera encuentre olla.

Me parece que el gobierno no ha sido serio en valorar y tomar las medidas de austeridad requeridas ante el escenario fiscal presente.  Las dificultades van a persistir por lo menos por una década, y apenas estamos comenzando.  Tenemos que dosificar los recursos.

Los gobiernos locales que comienzan sus periodos, van a encontrar un panorama nada halagador.  En  Santa Marta puede que sea distinto gracias al saneamiento fiscal logrado por Caicedo.  El gobierno distrital va a tener muchos más recursos que antes no tuvo. Pero fuera de Santa Marta, la cosa es color de hormiga.

Los nuevos mandatarios tendrán que hacer más o lo mismo con muchos menos recursos.  Si quieren tener éxito en sus gestiones deben tener una disciplina fiscal envidiable y priorizar inversiones. No hay otra forma de decirlo: el reto es inmenso.

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