2016: Año de Bendición

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alberto Linero Gómez

Alberto Linero Gómez

Columna: Orando y viviendo

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Iniciar, en cualquiera de sus acciones, siempre genera expectativas, miedos, esperanzas y muchas sensaciones inquietantes.

 

¿Qué me espera en este año? Me imagino que estarán diciendo muchos de ustedes amigos lectores, lo cual es apenas normal es la inquietud frente a lo desconocido. Por ello te invito a hacer un acto de confianza pleno en Dios.

Es el momento de creerle a Dios y aceptar que el no defrauda a aquel que pone sus confianza en Él. Esa es la principal característica de un creyente: confiar plenamente en Dios.

Lo cual significa que le conoces, que has experimentado su misericordia en otros momentos y que sabes de su fidelidad al hombre. Dios no se cambia y si en otras ocasiones ha sido bendición para ti en el futuro también lo será.

Con esta seguridad debes comenzar este año, con la seguridad que te da la fidelidad de Dios. Ello te hace tener una actitud de esperanza y te hace asumir cada una de las horas y de los días de este año con mucho optimismo.

Ahora, esa esperanza en Dios debe ser acompañada por la determinación de construir bendiciones a lo largo de este tiempo; es decir, confiamos en Dios y nos disponemos a recibir sus favores pero también tomamos la decisión de comportarnos como quien quieres ser bendecidos y fabricar con acciones, palabras y pensamientos cada uno de los sueños que queremos vivir.

Así tenemos que asumir este 2016 que hemos comenzado ya caminar. Nadie tiene la vida hecha y determinada de antemano; todos la tenemos que hacer desde los valores que Dios nos ha dado y por ello tenemos que comprometernos en hacerla lo mejor posible.

Por eso no podemos iniciar el año con talismanes o maranguangos que nada nos pueden asegurar porque todo depende de esa red de relaciones que los humanos desde nuestras posibilidades somos capaces de crear.

Fijar tu fuerza mental e espiritual en esas realidades te lleva a desenfocarte y a no dar lo mejor de ti en cada una de las batallas que tienes.

Tú no ganas porque tienes una pata de conejo o una herradura, tú ganas porque eres un ser capaz, porque eres un luchador y además porque Dios está contigo. El destino no está hecho lo estás fabricando a cada momento que decides y actúas.

Estoy seguro que Dios quiere lo mejor para cada uno de nosotros. Estoy seguro que en este instante Dios nos está bendiciendo y nos está llenando de lo que necesitamos para ser felices.

Seguro vas a tener dificultades y problemas pero no debes dejarte desanimar ni vencer por ellas, al contrario las debes enfrentar con la seguridad de que vas a vencerlas y que estarás pronto celebrando el triunfo sobre esas adversidades.

Lucha por tener esas bendiciones que tanto anhelas, no dejes que nada te haga iniciar este año con miedo o preocupación. Dios está contigo y estoy seguro que serás más que feliz en el.

Todo lo puedes en Cristo que te fortalece (Filipenses 4,14) que eso no se te olvide nunca y lo puedas repetir una y otra vez en las actividades que tengas este año. ¡Animo! Con fuerza y ganas iniciamos este tiempo, que será de bendición y de victoria.

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