Al año que ya pasó y el año que llega

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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com

El 2015 fue un año difícil en casi todas partes.  Sin duda el protagonista fue el petróleo.  Los precios bajos se hicieron sentir en muchas latitudes. 

 

En América Latina no solo dio al traste con las proyecciones de crecimiento económico sino que además las dificultades sociales generadas por la falta de recursos llevaron a la debacle de la izquierda, hoy en franca retirada.

En el Medio Oriente, le ha servido de fuente de financiación a otro de los protagonistas de este año, el terrorismo del grupo ISIS.  Los atentados en Paris, Francia y San Bernardino, California, han creado ansiedad en el mundo Occidental, y las consecuencias de esto todavía están por verse.  Por lo pronto, el mundo musulmán está bajo sospecha, y la tragedia de los refugiados sirios que hoy comienzan a ser rechazados, es su primera baja.

Otro evento a resaltar, y también relacionado con el petróleo y todos los combustibles fósiles, es el acuerdo alcanzado en Paris para bajar las emisiones de carbono, ante la evidencia del calentamiento global y sus efectos.  Hoy no hay más que un papel y buenas intenciones.  Lo acordado es difícil de implementar porque llevaría a que economías con alta población o países en vías de desarrollo, tengan que adoptar tecnologías amigables con el ambiente en sus estrategias de crecimiento.  Hoy, estas tecnologías verdes son mucho más costosas, pero no tenemos alternativa.  Sera interesante ver cómo se desarrolla esta iniciativa en los próximos cincuenta años.

En los Estados Unidos, la sorpresa ha sido el surgimiento de Donald Trump, a quien muchos consideraban un payaso sin posibilidades.  Es claro que algo ha cambiado en la forma de hacer política y que hay un enorme fastidio y frustración con los políticos profesionales.  La falta de liderazgo de Obama quizás ha sido uno de los factores, que por contraposición, ha favorecido la acogida de Trump.

En Colombia, tuvimos dos consolidaciones importantes.  La primera, la de la negociación de La Habana, la cual creo hoy pocos dudan, llegue a un acuerdo formal.  El país ha comenzado a pensar en términos de posconflicto, y esto es sano.  La aparente inevitabilidad del acuerdo ha logrado que el escepticismo generalizado haya comenzado a ceder y cada vez haya más colombianos apoyando el proceso.

La segunda consolidación, fue la de Vargas Lleras como candidato presidencial por cuenta de los resultados electorales recientes.  Hizo lo que muchos le critican, lo cual es que tiene una visión demasiado pragmática de la política y que llega al punto de cohonestar prácticas repudiables con tal de lograr resultados. 

Las elecciones pasadas dejaron claro que la corrupción y las prácticas políticas ilegales todavía eligen en gran parte del país, y de qué manera.  Pensaba apoyar las aspiraciones de Vargas Lleras por su trayectoria y sus logros en su paso por el ejecutivo, pero hoy no estoy tan seguro. 

Tengo claro que aquella filosofía que reza que el fin justifica los medios ha sido trágica en nuestro país, y no estoy dispuesto  a apoyar a alguien, por muchos resultados que pueda lograr en el corto plazo, que es acomodaticio a las circunstancias políticas en desmedro de la ética y el liderazgo moral.

El 2016 será un año difícil mírese como se mire, y tenemos que tener mucha paciencia.  M inquiera sobremanera el que las Farc hayan dicho que el acuerdo no se firmaría hasta mediados de año.  El plazo acordado por Santos y el jefe de las Farc es prudente y suficiente.  La dilación en el tiempo altera la dinámica del debate electoral presidencial que se avecina, y creo que incidirá de manera importante en quien sea finalmente el presidente de los colombianos.  Le conviene a las Farc honrar lo acordado con Santos, lo cual es que se firme la paz el día 23 de marzo.

Para el año entrante ojala nos acordemos que si del cielo nos caen limones, debemos aprender a hacer limonada.  En últimas, las circunstancias son neutras y colocan a prueba nuestra creatividad y capacidad para crear oportunidades.  Por lo pronto, comencemos el 2016 con optimismo.

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