Plebiscito: Primer paso hacia la paz

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Escrito por:

Juan Galán Pachón

Juan Galán Pachón

Columna: Opinión

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La legitimidad de los acuerdos de paz, no la puede imponer un Presidente de la República. Ella está dada por la partición colectiva en la aceptación de esos acuerdos y por la claridad en las reglas de participación.

 

El proyecto sobre plebiscito aprobado en el Congreso de la República es el resultado de un amplio debate dentro del Parlamento y de una audiencia pública en la que muchos colombianos pudieron incluir cambios a la versión original del proyecto.

Así, en el nuevo texto, se elimina por ejemplo la obligación de votar y las sanciones por incumplir este mandato, o la jornada extendida y sus disposiciones relacionadas.

Desinformación y denuncias vacías sobre supuestos artificios o temas ocultos vedados para quienes participamos en ese debate, se han propagado alrededor de este mecanismo.

Algunos han querido confundir con el tema del umbral y distraer la atención sobre la transparencia de las reglas de participación; elemento clave en el desarrollo del plebiscito.

Sobre el umbral, recordemos lo que ha dicho la Misión de Observación Electoral MOE, que afirma que aunque Colombia es un país altamente abstencionista, en donde se elige al presidente con un 24% del censo electoral o a la bancada mayoritaria del Congreso con el 6% de este censo, no se pone en tela de juicio la legitimidad de la elección, pues, aquella está dada por la transparencia y las garantías en las reglas de participación.

En conclusión, ni se quiere ocultar al país el umbral del plebiscito, ni se quiere convertir este instrumento en un referendo de una manera artificiosa.

De lo que se trata es de poner a consideración del pueblo colombiano una pregunta sobre un tema de interés nacional, la refrendación de los Acuerdos de Paz, o en otras palabras, la política pública de paz.

Es entendible que quienes participaron en procesos de paz anteriores o de desmovilización de actores paramilitares, encuentren inconveniente este plebiscito pues se trata de un proceso de consulta completamente novedoso, que podría generar de ahora en adelante, la obligatoriedad para los nuevos mandatarios de incluir a los colombianos en las decisiones de interés nacional.

Sin embargo, no podemos dejarnos confundir. Participar en esta decisión, es el primer paso hacia la paz. Por eso todos los colombianos, los que salgan a dar su apoyo y los que salgan a negarlo, deben encontrar en esa decisión, la única manera de dar sentido al papel que se firmara en Cuba.

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